Este platillo típico de Yucatán destaca por su valor nutricional y por respaldar el trabajo de miles de pequeños productores de frijol en el país.
Los frijoles yucatecos, preparados tradicionalmente con frijol negro y carne de cerdo, continúan consolidándose como uno de los platillos más representativos de la gastronomía mexicana. Su sabor ha trascendido las fronteras del sureste del país para conquistar las mesas de la Ciudad de México y de otras regiones.
Además de su importancia culinaria, este alimento también refleja el esfuerzo de miles de pequeños productores que participan en la cadena de producción del frijol, uno de los granos básicos más consumidos por las familias mexicanas.
Como parte de las estrategias para fortalecer el campo y garantizar el acceso a alimentos nutritivos, el Gobierno de México impulsa el programa Frijoles del Bienestar, una iniciativa que busca ofrecer este producto a precios accesibles mientras respalda la comercialización de la producción nacional.
La Secretaría de Agricultura destacó que este año la producción de frijol aumentará en 300 mil toneladas, lo que permitirá fortalecer el abastecimiento del mercado interno y avanzar hacia la soberanía alimentaria.
El platillo tradicional combina frijoles negros cocidos con carne de cerdo y suele acompañarse con arroz, tortillas de maíz, cebolla, cilantro, aguacate, rábano y salsa de chile habanero, convirtiéndose en una opción nutritiva y representativa de la cocina yucateca.
Además de preservar una tradición gastronómica, los frijoles yucatecos representan una oportunidad para reconocer el trabajo de las familias productoras que mantienen viva la producción de uno de los alimentos esenciales de la dieta mexicana.
«Las pequeñas y los pequeños productores de frijol desempeñan un papel importante en el abastecimiento de este alimento tradicional, esencial para las y los mexicanos», destacó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
