La papa es un alimento nutritivo y versátil; cambiar la forma de preparación permite aprovechar mejor sus propiedades y disfrutar botanas diferentes.
Las papas fritas son una de las botanas más populares gracias a su textura crujiente y su particular combinación de sabores. Sin embargo, la forma en que se preparan puede modificar considerablemente sus características nutricionales. Por ello, el Día Mundial de las Papas Fritas es una oportunidad para recordar que la papa puede disfrutarse de muchas otras maneras.
La papa es un alimento que aporta energía, potasio, vitamina C, fibra y sensación de saciedad. En México, además, representa una importante actividad para miles de productores del campo. Durante 2025 se obtuvieron más de 2.1 millones de toneladas de papa en el país, de acuerdo con cifras preliminares de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
El problema no está en consumir papa, sino en las formas de preparación que pueden incorporar grandes cantidades de aceite y aumentar considerablemente el contenido energético del platillo. Cocida, en sopas, ensaladas, purés o guisos, la papa puede formar parte de una alimentación variada.
«El problema no es la papa, es cómo la preparamos», destaca la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural al invitar a aprovechar el potencial nutricional de este alimento.
Para quienes buscan una botana crujiente, existen distintas alternativas que pueden prepararse fácilmente en casa. Los bastones de zanahoria con limón, las chips de betabel, jícama, camote o manzana preparadas al horno y las palomitas de maíz natural son algunas opciones.
También es posible continuar disfrutando de la papa mediante preparaciones como una ensalada de papa cocida con hierbas frescas, evitando que el alimento dependa de grandes cantidades de aceite para obtener sabor y textura.
La clave está en diversificar la alimentación y encontrar diferentes maneras de preparar los alimentos. Así, la celebración de las papas fritas también puede convertirse en una oportunidad para conocer mejor la papa, aprovechar sus nutrientes y valorar el trabajo de quienes la producen en México.
