Elaborada con calabaza de Castilla, piloncillo y especias, esta preparación forma parte de las ofrendas mexicanas y representa la riqueza gastronómica y agrícola del país.
Con la llegada de las celebraciones del Día de Muertos, la gastronomía mexicana recupera algunos de sus sabores más tradicionales. Entre ellos destaca la calabaza en tacha, un postre que se ha convertido en protagonista de las ofrendas y de las mesas familiares durante esta temporada.
Su preparación consiste en cocinar trozos de calabaza de Castilla lentamente en un jarabe elaborado principalmente con piloncillo, agua y especias aromáticas. El resultado es un dulce de consistencia suave y sabor característico que forma parte de las costumbres culinarias transmitidas de generación en generación.
Además de su importancia gastronómica, este platillo conserva una relación histórica con las tradiciones agrícolas de México, ya que su ingrediente principal es un producto originario de Mesoamérica que ha acompañado la alimentación de distintas comunidades desde tiempos antiguos.
Un postre con raíces en la historia de México
La calabaza en tacha tiene un origen relacionado con las prácticas alimentarias de los pueblos originarios. Antes de la llegada de los españoles, la calabaza de Castilla ya era utilizada en diferentes preparaciones y se cocinaba con mieles naturales para elaborar alimentos destinados al consumo cotidiano y a celebraciones especiales.
Con el paso del tiempo, la gastronomía mexicana incorporó nuevos ingredientes provenientes de Europa, entre ellos la caña de azúcar y diferentes especias. La combinación de estos productos con la calabaza dio forma a la receta que actualmente se conoce como dulce de calabaza o calabaza en tacha.
Una particularidad de esta preparación es el origen de su nombre. La expresión «en tacha» proviene de los antiguos tachos, grandes recipientes de cobre utilizados en los ingenios azucareros para concentrar la melaza obtenida de la caña de azúcar.
De acuerdo con la tradición, las calabazas se cocinaban en estos recipientes para absorber el jarabe y adquirir su característico sabor dulce.
La producción de calabaza de Castilla en México
Detrás de este platillo también existe una importante actividad agrícola. La calabaza de Castilla es el ingrediente principal de la receta y su producción representa parte de la diversidad de cultivos que se desarrollan en diferentes regiones del territorio nacional.
De acuerdo con cifras de la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (DGSIAP), perteneciente a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, durante 2025 se cosecharon 13 mil 183.9 toneladas de calabaza de Castilla en México.
La producción se obtuvo en una superficie de 978.5 hectáreas distribuidas en 13 entidades federativas.
Entre los principales estados productores destacaron Guerrero, Veracruz, Michoacán y Sonora, que en conjunto concentraron el 89.4 por ciento de la producción nacional.
Estos datos muestran la importancia de las actividades agrícolas que permiten mantener disponible este producto, especialmente durante una temporada en la que aumenta su presencia en mercados, hogares y celebraciones tradicionales.
La calabaza en tacha, protagonista de las ofrendas
Durante el Día de Muertos, la calabaza en tacha ocupa un lugar especial dentro de las ofrendas familiares. Su preparación representa una manera de conservar los sabores que forman parte de la memoria colectiva y de recordar a quienes disfrutaban de este alimento.
Su presencia en los altares también refleja la relación entre la gastronomía y las costumbres mexicanas. Junto con el pan de muerto, las frutas de temporada, las bebidas tradicionales y otros platillos, este dulce contribuye a crear un espacio dedicado al recuerdo de los seres queridos.
La combinación de calabaza, piloncillo y especias convierte a esta preparación en una muestra de la riqueza culinaria nacional, donde ingredientes agrícolas se transforman en alimentos cargados de historia y significado.
Cómo preparar calabaza en tacha en casa
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural comparte una receta tradicional para preparar este postre durante la temporada otoñal.
Ingredientes:
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1.5 kilogramos de calabaza de Castilla, cortada en seis trozos de aproximadamente 250 gramos.
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780 gramos de piloncillo.
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600 gramos de caña de azúcar.
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6 piezas de guayaba.
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250 gramos de canela en raja.
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1 taza de agua, equivalente a 250 mililitros.
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Anís estrella, clavos de olor o tejocotes al gusto (opcionales).
Preparación:
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Lavar cuidadosamente la calabaza de Castilla y cortarla en seis porciones de tamaño similar.
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Colocar el agua en una olla amplia y agregar el piloncillo y la canela.
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Calentar a fuego medio hasta que el piloncillo comience a disolverse y forme un jarabe.
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Incorporar los trozos de calabaza y distribuirlos dentro de la preparación.
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Agregar la caña de azúcar y las guayabas. Si se desea, incorporar anís estrella, clavos de olor o tejocotes.
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Mantener la cocción a fuego bajo hasta que la calabaza esté suave y haya absorbido el sabor del jarabe.
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Dejar reposar unos minutos y servir con parte de la miel formada durante la cocción.
La preparación puede disfrutarse caliente o fría, dependiendo de las preferencias de cada familia.
Un sabor que mantiene viva la tradición
La calabaza en tacha demuestra cómo los productos del campo mexicano forman parte de las expresiones culturales que identifican al país. Su historia reúne ingredientes originarios de Mesoamérica, aportaciones gastronómicas de distintas épocas y conocimientos agrícolas que continúan vigentes.
Cada temporada de Día de Muertos, este postre vuelve a ocupar un espacio en las cocinas y los altares mexicanos, recordando que la gastronomía también es una forma de conservar las tradiciones y compartir la memoria de quienes forman parte de nuestras familias.
