Además de proveer alimentos, estas especies protegen el suelo, favorecen la recarga de acuíferos y ofrecen refugio a la fauna silvestre.
La celebración del Día del Árbol en México pone de relieve la importancia de conservar las especies arbóreas, esenciales para mantener el equilibrio ecológico y enfrentar los efectos del cambio climático. Entre ellas, los árboles frutales destacan por combinar beneficios ambientales con la producción de alimentos.
Estas especies purifican el aire, previenen la erosión, contribuyen a la infiltración del agua de lluvia y sirven de hábitat para numerosas formas de vida. Al mismo tiempo, aportan frutos que forman parte de la dieta y la economía de miles de familias mexicanas.
“Este Día del Árbol, valoremos no solo la fruta que llega a nuestra mesa, sino el suelo, el agua y el aire que ese árbol protegió para poder dar el fruto”, exhortó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
México alberga una gran diversidad de árboles frutales nativos, como el mamey, el tejocote, la guayaba y el nanche. Impulsar una producción responsable y libre de deforestación permitirá que estas especies continúen siendo un pilar del bienestar ambiental y alimentario del país.

