La labor de millones de agricultoras y agricultores representa un elemento esencial para la economía, la alimentación y el desarrollo sostenible de México.
Cada 24 de junio, México reconoce la importancia del trabajo agrícola con la celebración del Día de la y el Agricultor, una fecha relacionada tradicionalmente con San Juan Bautista y con el inicio de la temporada de lluvias, periodo fundamental para las actividades de siembra en distintas regiones del país.
Más allá de la tradición, esta fecha representa un reconocimiento al esfuerzo diario de quienes trabajan la tierra y hacen posible que los alimentos lleguen a los hogares mexicanos. La agricultura continúa siendo una actividad estratégica para el desarrollo económico, la generación de empleos y el fortalecimiento de las comunidades rurales.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante el primer trimestre de 2025 alrededor de 6.1 millones de personas se dedicaban a labores agrícolas en México, convirtiéndose en una de las principales fuerzas productivas del sector primario.
El campo mexicano mantiene una conexión histórica con la identidad nacional gracias a productos como el maíz, el frijol y la calabaza, cultivos que han acompañado a las comunidades desde tiempos ancestrales y que actualmente continúan siendo fundamentales para la alimentación de millones de personas.
“La agricultura es la base que permite garantizar alimentos para las familias mexicanas y representa el esfuerzo de mujeres y hombres que trabajan todos los días para fortalecer la soberanía alimentaria”, destacó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
Actualmente, las agricultoras y los agricultores enfrentan el reto de impulsar una producción más sostenible, adaptarse a nuevas condiciones climáticas y mantener la disponibilidad de alimentos para las próximas generaciones. Su trabajo representa una pieza clave para el bienestar y el desarrollo de México.
