Dom. Ago 23rd, 2026
La prevención de las quemas agropecuarias ayuda a reducir el riesgo de incendios forestales y contribuye a proteger los bosques y las comunidades.
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Reducir las quemas agropecuarias y aprovechar los residuos de cosecha son acciones fundamentales para disminuir el riesgo de incendios y cuidar las comunidades y los ecosistemas.

Los incendios forestales representan una amenaza para los bosques, las comunidades y los ecosistemas, pero una parte importante de estos siniestros puede prevenirse. Por ello, la estrategia Mi Parcela No Se Quema busca reducir los riesgos desde el campo y promover prácticas agrícolas que permitan producir alimentos sin poner en peligro las zonas forestales.

Los bosques cumplen funciones esenciales para el medio ambiente: ayudan a capturar dióxido de carbono, producen oxígeno, regulan la temperatura y contribuyen a la disponibilidad de agua, además de proporcionar alimentos, medicinas y refugio para diversas especies.

Cada 18 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Prevención de Incendios Forestales, una fecha que busca generar conciencia sobre la importancia de evitar acciones que puedan provocar incendios y recordar que la prevención es una responsabilidad compartida.

Más del 90 por ciento de los incendios forestales tienen un origen relacionado con actividades humanas. Entre las zonas de mayor riesgo se encuentran aquellas donde las áreas agrícolas colindan con bosques, especialmente cuando se realizan quemas agropecuarias para preparar los terrenos.

Ante esta situación, Mi Parcela No Se Quema promueve alternativas para disminuir el uso del fuego y orienta a las y los productores sobre las medidas que deben considerar cuando una quema sea indispensable.

Uno de sus principales objetivos es reducir la cantidad de material combustible disponible. Los residuos de las cosechas, como rastrojo, hojas y ramas, pueden aprovecharse como composta, abono o alimento para animales en lugar de convertirse en humo. Estas prácticas también contribuyen a conservar la fertilidad del suelo.

«Producir alimentos y proteger el ambiente no son caminos opuestos», destaca la estrategia Mi Parcela No Se Quema.

La prevención también requiere responsabilidad fuera de las parcelas. Las fogatas mal apagadas, los cigarros, la quema de basura y otras actividades humanas pueden provocar incendios que rápidamente se extienden cuando existen condiciones favorables.

Por ello, quienes visitan zonas forestales deben evitar dejar fogatas encendidas, no arrojar colillas y reportar cualquier conato de incendio. En caso de detectar fuego, es importante no intentar combatirlo si no se cuenta con capacitación y equipo adecuado.

Para quienes trabajan en el campo, la recomendación es optar por alternativas a la quema y consultar las disposiciones correspondientes antes de utilizar fuego, incluyendo la NOM-015 y el Aviso de Uso del Fuego.

La estrategia demuestra que cuidar los bosques también puede contribuir a mejorar las prácticas agrícolas. Mantener suelos saludables, aprovechar los residuos y disminuir las quemas innecesarias ayuda a proteger los recursos naturales y a reducir el riesgo de que una pequeña chispa se convierta en un incendio de grandes dimensiones.

Por DG

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