Su historia milenaria y el trabajo de miles de productores mantienen vivo uno de los tesoros gastronómicos del país.
Cada 7 de julio, el Día Mundial del Cacao y el Chocolate invita a reconocer la trascendencia de este cultivo, cuya domesticación y arraigo cultural se consolidaron en el territorio mexicano desde tiempos prehispánicos.
El cacao fue apreciado por olmecas, mayas y mexicas, quienes lo utilizaron como bebida ritual y como medio de intercambio. En la actualidad, sigue siendo un ingrediente esencial de la gastronomía nacional, presente en bebidas tradicionales y en platillos emblemáticos como el mole.
“Los pueblos maya y mexica preparaban el cacao como una bebida líquida, espumosa y a menudo fría, mezclada con chile, vainilla o achiote”, recordó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural al destacar la vigencia de estas costumbres.
Tabasco, Chiapas y Guerrero encabezan la producción nacional, mientras que iniciativas de agricultura sustentable buscan preservar las variedades nativas y garantizar un comercio más justo. Así, el cacao continúa siendo un vínculo entre la historia, la cultura y el futuro del campo mexicano.
