Estos centros de distribución movilizan gran parte de los alimentos que se consumen en el país y refuerzan su papel en favor de productores y consumidores.
Las Centrales de Abasto son una pieza fundamental en la cadena alimentaria de México. Aunque su labor suele pasar desapercibida para millones de consumidores, estos centros de distribución permiten que frutas, verduras, carnes, pescados y otros productos lleguen diariamente a mercados, tiendas y hogares de todo el país.
Actualmente, México cuenta con 69 Centrales de Abasto que operan como el principal punto de conexión entre productores y compradores. En conjunto, más de 55 mil comerciantes participan diariamente en las actividades de comercialización y distribución de alimentos, convirtiéndolas en uno de los pilares del sistema agroalimentario nacional.
«Las Centrales de Abasto son el puente que conecta el trabajo del campo con la alimentación de millones de familias mexicanas», destaca la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
Su importancia queda reflejada en los números. Se estima que estos centros movilizan alrededor del 75 por ciento de la producción agropecuaria y pesquera del país, lo que significa que tres de cada cuatro alimentos consumidos en México pasan por alguna Central de Abasto antes de llegar a su destino final.
Además de garantizar el suministro de productos básicos, estas instalaciones generan aproximadamente un millón 850 mil empleos directos, indirectos y temporales, contribuyendo al desarrollo económico de diversas regiones del país.
Las Centrales de Abasto también abastecen a una extensa red comercial conformada por mercados públicos, tianguis, recauderías, tiendas de barrio y otros establecimientos que forman parte de la vida cotidiana de millones de personas.
Su relevancia ha cobrado mayor protagonismo tras incorporarse al Acuerdo Nacional para el Ordenamiento de la Producción, Abasto, Comercialización y Precio Justo del Jitomate, una estrategia impulsada por el Gobierno de México para fortalecer las cadenas de suministro y mejorar las condiciones de comercialización para productores y consumidores.
El acuerdo busca fomentar relaciones más directas entre quienes producen y quienes compran, promoviendo mecanismos que permitan una distribución más eficiente, transparente y equitativa.
Bajo esta visión, las Centrales de Abasto no solo funcionan como espacios logísticos, sino también como aliados estratégicos para fortalecer la soberanía alimentaria y garantizar que los productos del campo mexicano lleguen de manera oportuna a las mesas de las familias.
Con millones de toneladas de alimentos movilizadas cada año, estos centros continúan siendo un componente esencial para la economía nacional y para el funcionamiento de una red de abastecimiento que permite mantener en movimiento el consumo de alimentos en todo el país.
