El fortalecimiento del campo mexicano se sustenta en apoyos directos, innovación y estrategias para enfrentar el cambio climático.
La conmemoración del Día Mundial del Desarrollo Rural destaca la relevancia de las comunidades campesinas en la producción de alimentos y en la preservación de los recursos naturales. En México, las políticas públicas orientadas al campo buscan reducir las brechas de desigualdad y fortalecer la autosuficiencia alimentaria.
Programas como Producción para el Bienestar, Fertilizantes para el Bienestar y Sembrando Vida han ampliado su cobertura entre pequeños y medianos productores, al tiempo que se promueven prácticas de agricultura regenerativa y el uso eficiente del agua.
“Las unidades de producción agrícolas familiares producen el 80 por ciento de los alimentos del mundo”, recordó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), al subrayar el papel estratégico de las familias rurales.
La inversión en investigación, tecnificación y resiliencia climática, sumada a la cooperación internacional, busca consolidar un desarrollo más sostenible e incluyente para las comunidades rurales del país.
