Productores organizados en distintos estados del país transforman el cacao en chocolate para generar mayores ingresos y abrirse paso en nuevos mercados.
Las cooperativas de productores de cacao en México están impulsando una nueva etapa para el campo al transformar el grano en chocolate con marcas propias, una estrategia que permite incrementar los ingresos de las comunidades y fortalecer la economía rural.
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA), cerca de 36 mil campesinas y campesinos que forman parte del programa Sembrando Vida cultivan cacao en casi 30 mil hectáreas distribuidas en diferentes estados del país. Durante 2025 lograron una producción de 4 mil 149 toneladas.
El modelo busca que los productores no solo comercialicen materia prima, sino que también participen en los procesos de transformación, empaque y venta de productos terminados, conservando una mayor parte del valor generado por sus cosechas.
Uno de los ejemplos es la cooperativa Caolé, en Veracruz, integrada por 89 productores que comenzaron recuperando semillas locales de cacao para posteriormente establecer parcelas agroforestales y desarrollar una marca propia de chocolate. Con apoyo del programa adquirieron equipo especializado para mejorar sus procesos de producción.
Además de Veracruz, entidades como Tabasco, Chiapas y Guerrero también participan en proyectos colectivos que impulsan la elaboración de chocolate y fortalecen la comercialización directa mediante cooperativas, Tiendas del Bienestar y tianguis campesinos.
Tabasco se mantiene como el principal productor de cacao dentro del programa, concentrando más de 3 mil toneladas de la producción total. Parte de ese volumen ya se comercializa directamente, mientras continúan desarrollándose módulos especializados para el lavado, fermentación y secado del grano con el objetivo de mejorar su calidad.
Actualmente, Sembrando Vida cuenta con 125 unidades de transformación, más de 4 mil 500 productos con valor agregado y 291 tiendas distribuidas en 23 territorios, consolidando una estrategia que busca fortalecer las empresas rurales y ampliar las oportunidades de comercialización para las comunidades.
«El programa Sembrando Vida ha cambiado mucho nuestras vidas, porque de ahí hemos aprendido y de ahí hemos logrado este proyecto», afirmó Alicia Trujillo Guerrero, representante de la cooperativa Caolé.
