Dom. Ago 23rd, 2026
La meliponicultura permite conservar a la Xunán kab y otras abejas nativas mientras genera oportunidades para las comunidades rurales.
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La crianza de abejas sin aguijón recupera una tradición ancestral y se consolida como una alternativa sustentable para conservar los ecosistemas y fortalecer la economía rural.

En las comunidades del sureste mexicano existe una tradición que combina conocimiento ancestral, conservación de la naturaleza y oportunidades para el desarrollo rural. Se trata de la meliponicultura, una actividad dedicada a la crianza y manejo de abejas sin aguijón, entre las que destaca la Xunán kab (Melipona beecheii).

Su nombre significa «señora abeja» en lengua maya y esta especie ha formado parte de la cultura de las comunidades de la región desde la época prehispánica. Actualmente, su conservación cobra especial importancia debido al papel que desempeña en la polinización y a las oportunidades que la meliponicultura puede generar para las familias rurales.

El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), en colaboración con la Comisión Nacional Forestal (Conafor), impulsa proyectos destinados a transferir conocimientos y tecnología a las comunidades para fortalecer el manejo responsable de estas especies.

Uno de ellos es «Abejas nativas con potencial productivo en sistemas agroforestales», iniciativa que contempla el establecimiento de meliponarios comunitarios en zonas vinculadas con sistemas agroforestales. El objetivo es promover prácticas adecuadas de manejo mientras se contribuye a la conservación de las abejas nativas.

La Xunán kab es considerada una de las especies de mayor importancia cultural y productiva del sureste mexicano. Junto con otras abejas nativas, como Nannotrigona perilampoides, Scaptotrigona pectoralis y Fraiseomelitta nigra, participa en la polinización de distintas especies vegetales.

«Las abejas polinizan más del 70 por ciento de los cultivos agrícolas del mundo y aseguran la producción de la mayor parte de nuestros alimentos.»

La conservación de estas abejas también puede traducirse en beneficios para las comunidades. La miel puede destinarse al consumo familiar y comunitario, mientras que su comercialización responsable representa una posibilidad para generar ingresos adicionales.

Además, los meliponarios pueden integrarse a proyectos de turismo comunitario, creando nuevas alternativas económicas alrededor del patrimonio natural y cultural de las regiones donde se practica esta actividad.

La experiencia demuestra que los conocimientos tradicionales pueden complementarse con investigación científica y herramientas tecnológicas para desarrollar actividades productivas más sustentables. De esta manera, proteger a la Xunán kab significa también preservar parte del patrimonio biocultural de México y contribuir al cuidado de los ecosistemas.

Por DG

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