Dom. Oct 18th, 2026
El envejecimiento puede modificar la velocidad de procesamiento de información, pero los cambios persistentes en la memoria y las actividades cotidianas requieren valoración médica.
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Aunque el envejecimiento puede ralentizar algunos procesos mentales, identificar olvidos persistentes y alteraciones en la conducta permite buscar atención especializada y distinguir los cambios normales de posibles enfermedades.

El envejecimiento provoca cambios naturales en el funcionamiento del cerebro, pero esto no significa que todas las personas mayores desarrollen deterioro cognitivo o demencia. Por ello, reconocer las señales de alerta y solicitar una valoración médica cuando sea necesario resulta fundamental para favorecer la atención oportuna.

Juan Francisco Flores-Vázquez, investigador en Ciencias Médicas del Instituto Nacional de Geriatría, explicó que, con el paso de los años, algunas capacidades pueden volverse más lentas, mientras que otras, como el vocabulario, los conocimientos generales y las habilidades adquiridas mediante la experiencia, pueden conservarse e incluso fortalecerse.

Durante la ponencia “¿Cuándo olvidar deja de ser normal? Diagnóstico temprano del Alzheimer y otras demencias”, el especialista señaló que el envejecimiento cerebral puede comenzar alrededor de los 30 años y que sus efectos varían de una persona a otra.

¿Qué cambios en la memoria son normales con la edad?

Conforme avanza la edad, puede tomar más tiempo procesar información, aprender algo nuevo, recordar nombres o encontrar determinadas palabras. También puede resultar más difícil cambiar rápidamente de una actividad a otra o prestar atención a varias tareas al mismo tiempo.

Estos cambios no necesariamente indican una enfermedad. En muchos casos, forman parte del proceso natural de envejecimiento y no impiden que la persona continúe realizando sus actividades cotidianas de manera independiente.

Sin embargo, es importante prestar atención cuando los olvidos se vuelven frecuentes, empeoran progresivamente o comienzan a interferir con la vida diaria.

Señales de alerta que requieren atención especializada

Entre los cambios que pueden indicar un problema diferente al envejecimiento normal se encuentran olvidar acontecimientos recientes de manera recurrente, repetir las mismas preguntas en poco tiempo, perder la noción de las fechas o tener dificultades para encontrar el camino hacia lugares conocidos.

También es importante observar alteraciones persistentes en la conducta, la organización de actividades, la personalidad o el lenguaje.

De acuerdo con el especialista, el deterioro cognitivo leve se presenta cuando existen cambios medibles en ciertas funciones mentales, pero la persona mantiene su independencia. En cambio, se habla de demencia cuando las alteraciones cognitivas afectan significativamente su capacidad para realizar las actividades cotidianas.

Alzheimer y otros tipos de demencia

No todas las demencias se manifiestan de la misma manera. Identificar sus características puede ayudar a orientar la valoración médica, aunque el diagnóstico requiere una evaluación profesional.

Enfermedad de Alzheimer. Suele afectar inicialmente la memoria reciente. Entre las señales frecuentes se encuentran repetir preguntas, olvidar acontecimientos recientes y extraviar objetos. Su evolución generalmente es gradual.

Demencia vascular. Puede manifestarse mediante lentitud en el pensamiento, dificultades para organizar tareas y problemas para planificar. Puede relacionarse con enfermedades que afectan la circulación sanguínea cerebral, como la hipertensión y la diabetes.

Demencia con cuerpos de Lewy. Se relaciona con acumulaciones anormales de proteínas en el cerebro que afectan funciones como el pensamiento, la memoria y el movimiento.

Demencia frontotemporal. Comprende trastornos que afectan principalmente los lóbulos frontal y temporal del cerebro, por lo que pueden producir cambios en la personalidad, la conducta y el lenguaje. En algunos casos comienza antes de los 65 años.

La detección temprana permite buscar la atención adecuada

El investigador Juan Francisco Flores-Vázquez explicó que las demencias generalmente evolucionan de manera progresiva, por lo que los cambios pueden aparecer poco a poco y hacerse más evidentes con el tiempo.

No obstante, los problemas de memoria y concentración no siempre están relacionados con una demencia. Otras condiciones, como la depresión, también pueden provocar lentitud, falta de interés, dificultades de memoria y alteraciones del sueño o del apetito.

Por esta razón, es importante acudir con un profesional de la salud para evaluar los síntomas, descartar otras causas y determinar si se requiere atención especializada.

¿Cómo pueden ayudar los familiares?

La Secretaría de Salud destaca la importancia de que familiares y personas cercanas observen los cambios sin generar alarma ni hacer sentir mal a quien los experimenta.

Una medida útil consiste en registrar cuándo comenzaron los olvidos, con qué frecuencia ocurren y cómo afectan las actividades diarias. Esta información puede facilitar la consulta médica y ayudar a comprender la evolución de los síntomas.

También se recomienda acompañar a la persona con respeto, evitar regaños o señalamientos y favorecer que mantenga su autonomía en la medida de lo posible.

Envejecer no significa deteriorarse inevitablemente: reconocer los cambios persistentes en la memoria, la conducta y la autonomía permite buscar un diagnóstico oportuno y recibir la atención adecuada.

Por DG

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