Dom. Oct 18th, 2026
El colesterol elevado, la diabetes, la hipertensión, la obesidad y el tabaquismo son factores asociados con problemas vasculares. La prevención y la atención oportuna ayudan a reducir el riesgo de complicaciones.
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En el Día Mundial de la Trombosis, especialistas de la Secretaría de Salud destacan la importancia de reconocer los factores de riesgo, identificar las señales de alerta y adoptar medidas preventivas para evitar complicaciones graves.

La trombosis es un problema de salud que ocurre cuando se forma un coágulo de sangre, conocido como trombo, dentro de un vaso sanguíneo y bloquea o dificulta la circulación. Dependiendo de su ubicación y gravedad, puede provocar complicaciones importantes e incluso poner en riesgo la vida.

En el marco del Día Mundial de la Trombosis, conmemorado el 13 de octubre, Miguel Ángel Sierra Juárez, jefe del Servicio de Angiología del Hospital General de México “Eduardo Liceaga” (HGMEL), destacó la importancia de identificar oportunamente los factores que favorecen la formación de coágulos y reconocer los síntomas que requieren atención médica.

Entre las condiciones asociadas con un mayor riesgo se encuentran el colesterol elevado, la diabetes, la hipertensión arterial, la obesidad y el tabaquismo. Por ello, mantener un control adecuado de las enfermedades crónicas y adoptar hábitos saludables son medidas importantes para cuidar la salud vascular.

¿Qué es la trombosis y cuáles son sus tipos?

La trombosis se produce cuando un coágulo se forma dentro de una vena o una arteria e interfiere con el flujo normal de la sangre. Su aparición puede relacionarse con una circulación lenta, cambios en los mecanismos de coagulación o lesiones en la pared de los vasos sanguíneos.

De manera general, se clasifica en dos tipos:

  • Trombosis venosa: ocurre en las venas y puede afectar principalmente las extremidades inferiores. La trombosis venosa profunda se relaciona, entre otros factores, con periodos prolongados de inmovilidad.

  • Trombosis arterial: afecta las arterias y puede reducir de forma importante el suministro de sangre hacia los tejidos. En algunos casos, un coágulo procedente del corazón puede desplazarse y obstruir una arteria en otra parte del cuerpo.

Ambas requieren valoración médica, ya que sus consecuencias dependen de la ubicación del coágulo y del grado de obstrucción.

Señales de alerta que no deben ignorarse

Los síntomas pueden variar según el tipo de trombosis y la zona afectada. Reconocerlos permite buscar atención médica sin demora.

En la trombosis venosa profunda pueden presentarse inflamación de una extremidad, sensación de tensión y cambios en la circulación. Cuando se sospecha de este problema, es importante recibir una evaluación médica oportuna.

Por su parte, la trombosis arterial puede manifestarse con dolor intenso y repentino, palidez, frialdad, hormigueo o alteraciones de la sensibilidad en la extremidad afectada.

El dolor repentino e intenso acompañado de frialdad, palidez o pérdida de sensibilidad requiere atención de urgencia. La dificultad repentina para respirar, el dolor en el pecho o los signos de un posible accidente cerebrovascular también requieren atención inmediata.

Colesterol elevado, diabetes y obesidad entre los factores de riesgo

El especialista Miguel Ángel Sierra Juárez señaló que diferentes condiciones pueden favorecer la formación de trombos. Entre ellas destacan:

  • Colesterol elevado: puede contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares que afectan las arterias.

  • Diabetes: puede dañar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de complicaciones circulatorias.

  • Hipertensión arterial: incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

  • Obesidad: se asocia con alteraciones metabólicas y un mayor riesgo de problemas vasculares.

  • Tabaquismo: afecta la salud de los vasos sanguíneos y favorece las complicaciones cardiovasculares.

  • Inmovilidad prolongada: puede dificultar el retorno de la sangre desde las extremidades inferiores.

Asimismo, algunas alteraciones de la coagulación, determinados tipos de cáncer, el embarazo y ciertas enfermedades autoinmunes pueden incrementar el riesgo de desarrollar trombosis.

La presencia de uno o varios factores no significa que una persona necesariamente desarrollará esta enfermedad, pero sí hace importante la prevención y el seguimiento médico cuando corresponda.

¿Cómo se puede prevenir la trombosis?

La prevención comienza con el cuidado de la salud cardiovascular y la reducción de los factores de riesgo que pueden modificarse. Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Mantener actividad física de manera regular y adecuada a las condiciones de cada persona.

  • Evitar permanecer sentado o inmóvil durante periodos prolongados; levantarse y moverse periódicamente cuando sea posible.

  • Mantener controlados el colesterol, la glucosa y la presión arterial.

  • Evitar el tabaquismo.

  • Atender las enfermedades crónicas mediante seguimiento médico.

  • Consultar con un profesional de la salud cuando existan factores de riesgo adicionales o antecedentes de trombosis.

En el ámbito hospitalario, también se aplican protocolos para identificar a pacientes con mayor riesgo y establecer medidas preventivas según sus condiciones clínicas.

Tratamientos especializados para atender los coágulos

El tratamiento depende del tipo de trombosis, su ubicación, la causa y las características de cada paciente. La anticoagulación es una de las principales herramientas médicas para evitar que el coágulo crezca y reducir la formación de nuevos trombos en los casos indicados.

La duración del tratamiento debe determinarse de manera individual y mantenerse bajo supervisión médica, debido a los beneficios y riesgos que implica el uso de anticoagulantes.

El Hospital General de México “Eduardo Liceaga” también realiza procedimientos endovasculares especializados para determinados casos, como la trombectomía por aspiración, la trombectomía mecánica y los tratamientos dirigidos mediante catéteres, que permiten intervenir directamente sobre el coágulo.

Identificar los factores de riesgo, controlar las enfermedades crónicas y reconocer las señales de alarma son medidas fundamentales para prevenir complicaciones por trombosis y buscar atención médica a tiempo.

Por DG

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