El inmueble regiomontano recibió a Bolivia y Surinam en un debut que combinó seguridad, espectáculo y emoción futbolística.
El Estadio Monterrey vivió su primera prueba mundialista con el repechaje intercontinental entre Bolivia y Surinam, un partido clave para definir uno de los últimos boletos al Mundial 2026. La infraestructura del estadio, la seguridad implementada y la organización del evento recibieron elogios de jugadores, aficionados y directivos de la FIFA.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, estuvo presente en el inmueble, acompañado por Samuel García, gobernador de Nuevo León, y observó el partido desde uno de los palcos mientras la afición local y extranjera se acomodaba en las gradas. Entre los curiosos atractivos del estadio se encontraban los famosos «perros robots» que patrullan los pasillos, captando la atención de los asistentes.
En la cancha, Bolivia remontó un 0-1 inicial para vencer 2-1 a Surinam, con goles de Moisés Paniagua y Miguel Terceros, mostrando su carácter y determinación para pelear por el boleto al Mundial 2026. En las gradas, los aficionados vivieron momentos de tensión y euforia: aunque en los últimos minutos se terminaron las cervezas en varias zonas, la alegría por la victoria prevaleció.
El Estadio Monterrey volverá a ser protagonista el próximo martes con el duelo entre Irak y Bolivia, partido que definirá cuál de los dos equipos acompañará a los ya clasificados a la Copa del Mundo 2026. La prueba demostró que el estadio está más que preparado para recibir encuentros de alto nivel, combinando comodidad, seguridad y espectáculo, y se perfila como una sede confiable para la gran cita futbolística del verano.
