Más allá de la Cuaresma, los productos del mar representan una fuente clave de empleo, nutrición y tradición en el país.
Aunque la temporada de Cuaresma ha concluido, el consumo de pescados y mariscos sigue siendo fundamental en México, no solo por tradición, sino por su impacto en la economía, la salud y la cultura gastronómica del país.
La pesca y la acuacultura representan el sustento de más de 320 mil familias mexicanas, además de generar miles de empleos en toda la cadena productiva, desde la captura hasta la comercialización. Este sector no solo abastece alimentos de calidad, sino que también fortalece la economía regional en distintas zonas del país.
De acuerdo con datos oficiales, miles de empresas participan en estas actividades, lo que refleja la importancia de esta industria en el desarrollo nacional. En este sentido, especialistas destacan que “consumir productos pesqueros nacionales no solo beneficia la salud, también apoya directamente a las comunidades que viven del mar”.
México cuenta con una amplia variedad de especies pesqueras y acuícolas que se adaptan a diferentes gustos y presupuestos. Su versatilidad permite prepararlos en múltiples platillos como ceviches, sopas, tacos, empapelados o tostadas, formando parte esencial de la cocina mexicana.
Desde el punto de vista nutricional, los pescados y mariscos son una excelente fuente de proteína de alta calidad, así como de vitaminas D y B12, minerales como hierro, zinc y yodo, y ácidos grasos omega-3, que contribuyen al buen funcionamiento del cerebro, el corazón y los huesos.
Para aprovechar al máximo sus beneficios, es importante elegir productos frescos. En el caso del pescado, se recomienda verificar que tenga ojos brillantes, carne firme y olor suave. Para los mariscos, es clave que mantengan una textura firme y estén libres de olores desagradables.
Además, se sugiere comprar en establecimientos confiables, mantener la cadena de frío y verificar el origen del producto para asegurar su calidad y procedencia nacional.
Como parte de la riqueza culinaria, estos ingredientes también permiten preparar recetas sencillas y nutritivas, como el pescado empapelado, que combina sabor y practicidad en su elaboración.
Más allá de una temporada específica, consumir productos del mar es una forma de apoyar la economía local, cuidar la salud y mantener viva una tradición que forma parte de la identidad mexicana.
