Cada 15 de marzo se reconoce a quienes hacen posible la producción de carne de cerdo, un alimento clave en la dieta y cultura culinaria mexicana.
El 15 de marzo se conmemora el Día Nacional de la Porcicultura, una fecha que reconoce la labor de miles de personas que participan en la producción de carne de cerdo, desde su crianza hasta su llegada a la mesa.
Este sector no solo es fundamental para la economía rural, también forma parte esencial de la gastronomía mexicana, presente en platillos tradicionales como carnitas, cochinita pibil o pozole, que reflejan la diversidad culinaria del país.
La porcicultura tiene sus raíces en el siglo XVI, cuando la introducción de cerdos europeos y asiáticos dio origen a las razas criollas que hoy se crían en distintas regiones de México. Actualmente, el país se posiciona como uno de los principales productores a nivel mundial.
Además de su sabor, la carne de cerdo aporta importantes beneficios nutricionales, ya que es rica en proteínas, vitaminas del complejo B y minerales esenciales para el organismo.
«Reconocer la porcicultura es valorar el trabajo de quienes garantizan alimentos de calidad y contribuyen al desarrollo del país», destacan especialistas del sector agroalimentario.
Con un consumo constante y una producción en crecimiento, esta actividad continúa fortaleciendo la soberanía alimentaria y el bienestar de miles de familias mexicanas, consolidándose como un pilar del campo nacional.

