La SICT, en colaboración con investigadores de la UNAM y el Instituto Mexicano del Transporte, desarrolla proyectos para convertir esta macroalga en un recurso útil para obras públicas y pavimentos.
El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), impulsa diversas investigaciones para aprovechar el sargazo como materia prima en la fabricación de materiales de construcción y mezclas asfálticas, con el propósito de reducir el impacto ambiental que esta macroalga provoca en las costas del Caribe mexicano.
Como parte de esta estrategia, especialistas del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM, en colaboración con el sector privado, desarrollaron un proyecto para fabricar adoquines, blocks, ladrillos, celosías e incluso postes de alumbrado utilizando sargazo como componente principal.
De acuerdo con los investigadores, los materiales ya fueron sometidos a pruebas de calidad y cumplen con las normas mexicanas, ofreciendo características de resistencia y durabilidad comparables con las del concreto convencional.
«Estos materiales ya están validados científicamente y están evaluados por las normas mexicanas», afirmó el investigador de la UNAM, Antonio Sánchez Solís.
El siguiente paso será ampliar el procesamiento del sargazo a nivel industrial para emplearlo en obras públicas, principalmente en Quintana Roo, donde esta macroalga representa uno de los principales retos ambientales y turísticos.
Paralelamente, el Instituto Mexicano del Transporte (IMT) realiza estudios para incorporar el sargazo en mezclas asfálticas destinadas a la pavimentación de carreteras. Los especialistas analizan su compatibilidad con los materiales tradicionales y su resistencia a largo plazo.
El procedimiento consiste en pulverizar el sargazo e integrarlo, a altas temperaturas, con el material asfáltico antes de combinarlo con grava o arena para obtener una mezcla capaz de soportar las condiciones de uso en infraestructura vial.
Posteriormente, las muestras son sometidas a pruebas de laboratorio para evaluar su comportamiento físico, resistencia y durabilidad, con el objetivo de determinar su viabilidad para futuras obras carreteras.
Con estas investigaciones, la SICT busca convertir un problema ambiental en una alternativa sostenible para la construcción, promoviendo el aprovechamiento del sargazo y el desarrollo de materiales innovadores que contribuyan a la protección del medio ambiente y al fortalecimiento de la infraestructura nacional.
