La franquicia de Chicago evalúa dos ubicaciones mientras busca certeza económica para concretar el proyecto.
Los Chicago Bears se acercan a un momento decisivo en uno de los proyectos más importantes de su historia reciente: la construcción de un nuevo estadio. La organización confirmó que espera definir la sede entre finales de primavera y principios de verano de 2026, poniendo fin a años de análisis y negociaciones.
Actualmente, el equipo mantiene sobre la mesa dos opciones principales: desarrollar un estadio cubierto en Arlington Heights, Illinois —donde ya poseen terrenos— o trasladar el proyecto a Hammond, Indiana. Ambas alternativas presentan ventajas distintas, especialmente en términos económicos y regulatorios.
“Estamos en una posición excelente… finales de primavera o principios de verano sería la meta”, aseguró Kevin Warren, presidente y CEO del equipo, dejando claro que la decisión está cada vez más cerca.
Uno de los factores más importantes en este proceso ha sido la cuestión fiscal. En Illinois, los Bears han enfrentado dificultades relacionadas con los impuestos a la propiedad, lo que ha retrasado el avance del proyecto. En contraste, Indiana ofrece mayor certeza en este aspecto, lo que ha incrementado su atractivo como posible destino.
El equipo también está a la espera de avances legislativos en Illinois que podrían facilitar la construcción del estadio, especialmente una propuesta que permitiría acuerdos fiscales especiales para megaproyectos. Sin esa claridad, la franquicia ha dejado entrever que sería complicado seguir adelante en ese estado.
Desde la dirigencia, se insiste en que el cambio de ubicación no afectaría el vínculo con los aficionados. “No creo que, a fin de cuentas, eso le importe a la gente”, comentó George H. McCaskey, destacando que otras franquicias han cambiado de estado sin perder su identidad ni su base de seguidores.
El proyecto del nuevo estadio también representa el posible fin de una larga etapa en el Soldier Field, casa de los Bears desde 1971. La organización inició formalmente este proceso hace cinco años, cuando adquirió terrenos en Arlington Heights, pero desde entonces ha enfrentado múltiples obstáculos.
Además de este tema, la franquicia sigue pendiente de una resolución por parte de la NFL respecto a posibles selecciones compensatorias en el draft, lo que añade otro elemento de incertidumbre en su planificación a corto plazo.
Con el tiempo corriendo y la presión de la liga para tomar una decisión, los Bears se preparan para definir el rumbo de su futuro. La elección no solo marcará su ubicación, sino también el modelo económico y deportivo que buscarán consolidar en los próximos años.
