El club azulgrana debe decidir si paga 30 millones por el inglés, mientras crecen las dudas internas sobre la operación.
El FC Barcelona entra en una etapa decisiva no solo en lo deportivo, sino también en la planificación de su plantilla. El club tiene hasta el 15 de junio para ejecutar la opción de compra de Marcus Rashford, actualmente cedido por el Manchester United.
El acuerdo contempla un pago de 30 millones de euros, una cifra que podría dividirse en tres plazos de 10 millones entre 2026 y 2028. Sin embargo, dentro del club existen dudas sobre si realizar esa inversión o buscar alternativas en el mercado.
El fichaje del delantero inglés fue una petición expresa del técnico Hansi Flick, quien valora su capacidad ofensiva y versatilidad. Aun así, su rendimiento irregular durante la temporada ha generado debate en la directiva.
Desde la presidencia, Joan Laporta ha dejado abierta la posibilidad de intentar una nueva cesión o negociar condiciones distintas, aunque desde el club inglés no muestran disposición para modificar el acuerdo actual.
En paralelo, el entorno del jugador ya ha iniciado contactos con el Barcelona para conocer las intenciones del club de cara al futuro, conscientes de que la decisión marcará el rumbo de su carrera a corto plazo.
Además, el contexto deportivo añade presión a la situación. La reciente lesión de Raphinha abre una oportunidad para que Rashford gane protagonismo en un tramo clave de la temporada.
Con 39 partidos disputados, 10 goles y 19 asistencias, el atacante inglés ha mostrado destellos de su calidad, pero sin consolidarse completamente. Su rendimiento en las próximas semanas podría ser determinante para inclinar la balanza.
La decisión final no solo impactará en la plantilla actual, sino también en la estrategia del club de cara al futuro, en un mercado donde el Barcelona busca reforzar su ataque con garantías.
