Minnesota llega con dudas tras una campaña inconsistente, pero confía en cambiar el rumbo en la postemporada.
Los Minnesota Timberwolves arrancarán los playoffs 2026 con un reto inmediato: medirse a los Denver Nuggets y demostrar que pueden dejar atrás una temporada regular marcada por la irregularidad.
El equipo de Chris Finch alcanzó nuevamente la postemporada tras competir en las Finales de la Conferencia Oeste en años recientes, pero ahora llega con la obligación de recuperar su mejor versión justo en el momento decisivo.
La principal esperanza de Minnesota sigue siendo Anthony Edwards, quien firmó la mejor campaña estadística de su carrera con promedios de 28.8 puntos por partido, 48.9% en tiros de campo y 39.9% en triples. El escolta vuelve a ser el rostro del proyecto y el motor competitivo del equipo.
Edwards reconoció que durante algunos tramos de la temporada el grupo parecía estar esperando la llegada de los playoffs. “Ya estamos aquí, y todas las demás excusas han quedado atrás”, afirmó la estrella de los Wolves.
El entrenador Chris Finch también fue directo sobre lo que necesita su plantilla. “Tenemos un interruptor que accionar, y tenemos que hacerlo ahora mismo”, señaló, confiando en que el equipo pueda elevar su nivel cuando más importa.
Uno de los aspectos que más preocupó a Minnesota fue el retroceso defensivo. Tras haber sido una de las mejores defensas de la liga en campañas anteriores, los Wolves bajaron su consistencia y terminaron fuera del grupo élite en eficiencia defensiva.
Rudy Gobert advirtió que ante Denver no habrá margen de error. “Si no salimos con hambre de victoria, no tendremos ninguna oportunidad”, declaró el pívot francés.
Además, Edwards llega descansado luego de perderse varios partidos recientes por molestias en la rodilla. El escolta aseguró que aprovechó ese tiempo para mejorar su condición física y llegar más ligero a la postemporada.
Minnesota sabe que la serie ante Nuggets exigirá su mejor versión desde el primer juego. Si logra conectar talento, intensidad y enfoque, todavía puede convertirse en uno de los equipos más peligrosos del Oeste.
