La Secretaría de Agricultura resaltó la importancia del frijol como alimento básico en México y compartió una receta tradicional de Chiapas que combina historia, nutrición e identidad cultural.
El frijol continúa siendo uno de los alimentos más representativos de la cocina mexicana y un elemento fundamental en la alimentación de millones de familias. Como parte de la promoción de los productos del campo nacional, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural destacó la importancia de los frijoles rancheros, un platillo típico de Chiapas que refleja la riqueza gastronómica del país.
Además de su arraigo cultural, el frijol es reconocido por su alto valor nutricional. Es una fuente importante de proteína vegetal, fibra, hierro, zinc y vitaminas del complejo B, nutrientes que contribuyen a una alimentación equilibrada y favorecen la salud cardiovascular, digestiva y el adecuado funcionamiento del organismo.
La dependencia también recordó que el Gobierno de México impulsa el Plan Frijol, una estrategia enfocada en fortalecer la producción nacional mediante la compra a precio justo, el suministro de semillas mejoradas y el apoyo a productores de estados como Durango y Zacatecas, con el objetivo de avanzar hacia la autosuficiencia alimentaria.
Como ejemplo de la diversidad culinaria del país, la Secretaría compartió la receta de los tradicionales frijoles rancheros elaborada por Estela Eddali Trujillo Morán, originaria de Chiapas. El platillo combina frijoles negros con carne de cerdo, tocino, salchicha, chicharrón, chile serrano, cilantro y aguacate, ingredientes que le aportan un sabor característico y muy apreciado en la región.
La dependencia invitó a las familias mexicanas a seguir incorporando el frijol en su alimentación diaria, destacando que se trata de un ingrediente versátil que forma parte del patrimonio gastronómico nacional y que continúa siendo uno de los pilares de la cocina tradicional.
«Es un plato típico mexicano. Representa una parte fundamental de la cultura culinaria del país y un ejemplo claro de cómo la comida puede ser un vehículo para preservar y celebrar la identidad cultural», señaló Estela Eddali Trujillo Morán.
