Nuevos convenios con instituciones educativas y productivas buscan generar empleo, fortalecer el campo y ampliar oportunidades rurales.
El programa Sembrando Vida firmó tres convenios de colaboración en Michoacán como parte de las acciones del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, estrategia enfocada en atender las causas estructurales de la violencia mediante bienestar social, empleo y desarrollo rural.
Los acuerdos fueron establecidos con la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán, el Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Michoacán y el Centro de Innovación y Desarrollo Agroalimentario de Michoacán, con el objetivo de fortalecer la formación técnica, la innovación productiva y la vinculación académica en comunidades campesinas.
Cada persona integrada al programa representa una unidad productiva activa que trabaja la tierra, genera alimentos y crea ingresos dentro de su propia comunidad. Bajo esta visión, el campo se convierte en una herramienta clave para reconstruir el tejido social y abrir nuevas oportunidades económicas.
Actualmente, la ruta económica de Sembrando Vida en Michoacán integra un catálogo estatal de 60 productos y opera 11 centros de acopio con trazabilidad en 21 municipios. Además, articula a 381 Comunidades de Aprendizaje Campesino y 7 mil 529 unidades productivas vinculadas.
La estrategia también contempla acciones de conservación ambiental, construcción de terrazas, jagüeyes y proyectos comunitarios, así como trabajos integrales para la restauración del lago de Pátzcuaro mediante participación local y organización territorial.
“Se busca que los productos de las y los sembradores tengan una salida directa a un precio justo”, señaló la subsecretaria de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural, Columba Jazmín López Gutiérrez.
En 2026, el programa pasó de una meta inicial de 10 mil a más de 18 mil productores en Michoacán, quienes trabajan más de 45 mil hectáreas con una inversión mensual superior a 117 millones de pesos.
Con estas acciones, Sembrando Vida apuesta por una fórmula donde producción, empleo, educación y medio ambiente contribuyen al desarrollo regional y a la construcción de paz duradera en el estado.
