La red comunitaria fortalece la economía rural, promueve productos agroecológicos y conecta directamente a productores con consumidores.
El programa Sembrando Vida consolidó durante 2025 una amplia red de comercialización local con la realización de 3 mil 880 tianguis campesinos en distintas regiones del país, espacios que acercan alimentos frescos y saludables a la población.
Estos mercados comunitarios se instalaron en cabeceras municipales, parques y explanadas, permitiendo que sembradoras y sembradores vendan directamente sus productos sin intermediarios y obtengan mayores beneficios económicos.
Además de los tianguis, el programa cuenta con 50 puntos de venta establecidos de forma autogestiva por las propias comunidades rurales, fortaleciendo el comercio local y la organización productiva.
La oferta también incluye más de 4 mil productos transformados elaborados por productores participantes, resultado del trabajo colectivo impulsado en los territorios donde opera Sembrando Vida.
En estos espacios se comercializan alimentos provenientes de la milpa y sistemas agroforestales, como maíz nativo, frijol, calabaza, café, cacao, miel, frutas, verduras, plantas medicinales, conservas y artesanías.
Muchos de estos productos son cultivados con prácticas agroecológicas, sin agroquímicos y mediante el uso de composta, biofertilizantes y otros insumos elaborados en las propias comunidades.
Autoridades destacaron que esta estrategia tiene impacto directo en la salud pública, ya que facilita el acceso a alimentos frescos, nutritivos y culturalmente adecuados para miles de familias mexicanas.
Los tianguis campesinos también recuperan una tradición histórica de México. Desde tiempos prehispánicos, estos mercados funcionaban como espacios de intercambio comercial, convivencia comunitaria y circulación de bienes esenciales.
Con la venta directa del campo a la mesa, Sembrando Vida impulsa una política pública que combina economía social, autosuficiencia alimentaria y bienestar rural.
Más allá de la comercialización, estos espacios demuestran que el campo mexicano sigue siendo una fuerza productiva capaz de generar comunidad, cultura y alimentación saludable.
