Más de 400 mil campesinos participan en una estrategia nacional que busca recuperar suelos, biodiversidad y equilibrio ambiental.
El programa Sembrando Vida inició una nueva etapa de restauración ambiental con la siembra de cerca de 300 millones de plantas en 2026, una acción que forma parte de una meta mayor para recuperar ecosistemas en todo el país.
Este esfuerzo, impulsado por la Secretaría de Bienestar, involucra a más de 400 mil sembradoras y sembradores que trabajan en más de 500 núcleos agrarios y 613 municipios, contribuyendo a la regeneración de 21 tipos de ecosistemas.
La estrategia contempla el uso de más de 230 especies nativas y endémicas, incluyendo plantas herbáceas, arbustivas y arbóreas, con el objetivo de restaurar suelos, mejorar la infiltración de agua, capturar carbono y recuperar hábitats naturales.
“Sembrando Vida es la estrategia de restauración productiva más grande del país y una propuesta para el mundo”, afirmó Columba Jazmín López Gutiérrez, al destacar el impacto ambiental y social del programa.
Las acciones se desarrollan en diversas regiones del país, como la Sierra Rarámuri, la Sierra Madre Oriental, la Huasteca, la Meseta Purépecha, la Mixteca, los Altos de Chiapas y la Península de Yucatán, reflejando la diversidad biocultural del territorio nacional.
Uno de los pilares de esta estrategia es el uso de especies adaptadas a cada región, lo que aumenta su probabilidad de supervivencia y favorece procesos naturales como la regeneración del suelo, la retención de humedad y la provisión de hábitat para la fauna.
Además, el programa impulsa la participación comunitaria mediante la recolección de semillas y la producción en viveros locales, fortaleciendo el conocimiento tradicional y la autosuficiencia de las comunidades rurales.
En coordinación con instituciones como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Comisión Nacional Forestal y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, estas acciones también impactan en Áreas Naturales Protegidas y zonas de conservación voluntaria.
Este proyecto da continuidad a los resultados de la primera etapa del programa, en la que se lograron sembrar más de mil 200 millones de plantas en un millón de hectáreas. Ahora, el enfoque se amplía para fortalecer la conectividad ecológica y consolidar un modelo que combina desarrollo rural, conservación ambiental y bienestar social.
