El técnico del Benfica señaló que la controversia por presuntos insultos racistas en el duelo ante Real Madrid ha sido difícil de manejar fuera del campo.
El entrenador del Benfica, José Mourinho, reconoció que las repercusiones del incidente protagonizado por Vinícius Júnior durante el duelo frente al Real Madrid han sido complejas de asimilar para el entorno del club portugués.
El encuentro de playoffs de la UEFA Champions League se vio interrumpido después de que Vinícius denunciara presuntos insultos racistas por parte del mediocampista argentino Gianluca Prestianni, acusaciones que el jugador del Benfica ha negado. La UEFA abrió una investigación para esclarecer lo sucedido.
Mourinho, quien fue expulsado en ese compromiso, admitió que el impacto fue más allá del resultado deportivo. “Hasta el minuto 50 fue un partido de máxima exigencia, pero desde entonces no ha sido fácil gestionar emocionalmente todo lo que ha sucedido y sigue sucediendo”, declaró en medios oficiales del club.
El estratega también fue objeto de críticas tras sugerir que la celebración del brasileño pudo haber provocado reacciones desde la grada, aunque posteriormente matizó que no sabía con certeza qué había ocurrido.
Mientras el Benfica respalda públicamente a Prestianni y denuncia una campaña de desprestigio contra el jugador, el equipo intenta reenfocarse en la liga local, donde buscará mantener vivas sus aspiraciones pese al entorno de tensión generado por el caso.
