Ante un sismo u otra emergencia, contar con agua, alimentos de larga duración y artículos básicos puede facilitar las primeras horas de atención.
Los sismos ocurridos el 19 de septiembre de 1985 y 2017 dejaron en México una importante enseñanza sobre la necesidad de estar preparados ante una emergencia. Aunque no es posible saber cuándo ocurrirá una situación de este tipo, sí se pueden tomar medidas para responder de manera rápida y organizada.
Una de ellas es preparar con anticipación una mochila de emergencia. Este equipo debe contener artículos esenciales para las primeras horas después de un siniestro, entre ellos agua y alimentos que puedan conservarse durante largos periodos sin necesidad de refrigeración.
En este sentido, los productos provenientes del campo, el mar y la ganadería mexicana ofrecen diferentes alternativas que pueden formar parte de una reserva de alimentos para una situación de emergencia.
Entre las opciones del campo se encuentran el amaranto, cacahuate y nueces, alimentos que pueden aportar energía y proteína en presentaciones pequeñas. También pueden incluirse frutas y verduras deshidratadas como mango, manzana, plátano, nopal y jitomate.
Los granos y leguminosas, como frijol, lenteja, maíz y arroz, también pueden formar parte de la reserva, siempre considerando presentaciones que sean prácticas para transportar y almacenar.
Del mar, productos como el atún y la sardina destacan por su facilidad de almacenamiento y preparación. Enlatados o en sobres, pueden conservarse durante largos periodos y aportar proteínas y otros nutrientes. También existen presentaciones combinadas con verduras u otros ingredientes.
La ganadería también aporta alternativas para una mochila de emergencia. La leche en polvo o evaporada puede almacenarse sin ocupar demasiado espacio, mientras que productos como la carne seca, machaca y cecina pueden ser opciones de larga duración. La miel de abeja también puede formar parte de la despensa de emergencia debido a sus características de conservación.
“La soberanía que se siembra, se pesca y se cría en tiempos de calma es la misma que nos protege en momentos de crisis”, señala la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
Además de los alimentos, una mochila de emergencia debe contemplar otros elementos necesarios para responder ante una situación imprevista. Entre ellos se encuentran copias de documentos e identificaciones, un directorio con teléfonos importantes, un botiquín de primeros auxilios, artículos de higiene, una lámpara con baterías de repuesto, un radio portátil, herramientas básicas y algo de efectivo.
También es recomendable contar con ropa ligera que pueda utilizarse en caso de tener que permanecer fuera de casa durante varias horas.
Preparar esta mochila con anticipación permite tener reunidos en un solo lugar los artículos que podrían necesitarse durante una emergencia. Es importante revisar periódicamente los alimentos, medicamentos y otros productos para sustituir aquellos que hayan caducado.
La prevención forma parte de la respuesta ante una emergencia. Mantener una mochila preparada y revisar su contenido cada cierto tiempo puede ayudar a enfrentar de manera más organizada las primeras horas de una situación de crisis.
