La entrega de semilla nativa en Chiná busca impulsar la producción local, proteger el patrimonio biocultural y apoyar a productores de Escuelas de Campo.
La entrega de 500 kilogramos de semilla nativa de maíz morado en Chiná, Campeche, representa mucho más que apoyo agrícola: simboliza identidad, herencia cultural y una apuesta por el futuro del campo mexicano.
La iniciativa fue posible gracias al trabajo conjunto entre el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), el Instituto Tecnológico de Chiná y autoridades estatales, beneficiando a productoras y productores de 11 Escuelas de Campo integradas al programa Cosechando Soberanía.
Este esquema nacional impulsa créditos accesibles, seguros agrícolas, asistencia técnica con enfoque agroecológico y mejores canales de comercialización para pequeños y medianos productores.

El maíz morado entregado es una variedad nativa adaptada a las condiciones climáticas y de suelo de la región, además de tener un profundo valor histórico para comunidades mayas que lo han preservado durante generaciones.
Especialistas destacan que fortalecer el uso de semillas nativas también significa proteger la soberanía alimentaria del país, ya que promueve cultivos resistentes, diversidad genética y producción local sustentable.
“En la diversidad del campo mexicano está la clave para un futuro más resiliente”, señalaron durante el evento.
Otro momento relevante fue la firma de un convenio de colaboración entre el Instituto Tecnológico de Chiná y el INIFAP, con el objetivo de impulsar investigación, innovación y formación profesional enfocada en el desarrollo agropecuario de Campeche.

La directora de Coordinación y Vinculación Estatal del INIFAP, Aixchel Maya Martínez, destacó que esta alianza permitirá unir conocimiento científico y políticas públicas para beneficio directo de las comunidades rurales.
Además, la participación de estudiantes abre oportunidades para preparar nuevas generaciones capaces de enfrentar los retos del campo con tecnología, sustentabilidad y compromiso social.
Con acciones como esta, Campeche fortalece su producción agrícola mientras conserva una de sus mayores riquezas: las semillas que cuentan la historia de su tierra.
