La franquicia de Evil Dead regresa a la pantalla grande con Evil Dead: En llamas (Evil Dead Burn), la sexta entrega de la icónica saga de terror creada por Sam Raimi. Dirigida por el cineasta francés Sébastien Vaniček y protagonizada por Souheila Yacoub, la película apuesta por una historia donde el horror sobrenatural se mezcla con el duelo, los conflictos familiares y una dosis aún mayor de violencia gráfica

La trama sigue a Alice (Souheila Yacoub), una mujer que, tras la muerte de su esposo, viaja a la aislada casa de la familia de éste para despedirse. Lo que comienza como una reunión marcada por el dolor se transforma en una pesadilla cuando el Necronomicón, el legendario Libro de los Muertos, despierta a los deadites, desatando una ola de posesiones demoníacas y escenas de terror extremo.
El director Sébastien Vaniček explicó que su objetivo fue respetar el ADN de la franquicia mientras aportaba una identidad propia. Aseguró que quiso construir una historia donde el verdadero terror naciera de una familia rota incluso antes de la aparición de los demonios, utilizando el horror como una metáfora del duelo y las relaciones humanas.

Por su parte, Souheila Yacoub señaló que interpretar a Alice implicó un intenso reto físico y emocional, ya que el personaje debe enfrentarse tanto a la pérdida de un ser querido como a una escalada de violencia sobrenatural. La actriz destacó que la película combina momentos de gran carga dramática con el característico gore que ha convertido a Evil Dead en una saga de culto.
Con la producción de Sam Raimi y Robert Tapert, Evil Dead: En llamas busca llevar la franquicia a un nuevo nivel sin perder la esencia que la ha convertido en una referencia del cine de terror durante más de cuatro décadas. Las primeras críticas destacan su intensidad, su atmósfera opresiva y el equilibrio entre el horror psicológico y la violencia explícita que caracteriza a la serie.