El Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos impulsa talleres, exposiciones y programas para preservar la elaboración del rebozo y transmitir sus conocimientos a nuevas generaciones.
El rebozo mexicano es mucho más que una prenda tradicional. A lo largo de los siglos ha formado parte de distintos momentos de la vida cotidiana, ceremonial y familiar en México, y actualmente continúa siendo elaborado por comunidades artesanas que mantienen vigentes técnicas transmitidas de generación en generación.
En el marco del Día del Rebozo, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México destaca el trabajo del Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos (MUT), así como iniciativas como Original, los concursos del Fonart y los talleres comunitarios de Alas y Raíces y Semilleros Creativos, que buscan contribuir a la preservación y transmisión de estos conocimientos.
“El rebozo entrelaza hilos, saberes y memoria comunitaria a través de un proceso artesanal vivo que conecta a distintas generaciones en todo México.”
Una prenda con siglos de historia
El rebozo ha estado presente en diferentes momentos de la vida de las comunidades mexicanas. Su uso se relaciona con actividades cotidianas como el parto y el porteo, pero también con celebraciones, momentos de gala y prácticas rituales.
Su elaboración requiere la participación de diferentes oficios y conocimientos especializados. El proceso puede incluir el urdido, amarrado, teñido, tejido y empuntado o rapacejo, dependiendo de las características de cada pieza.
Entre las técnicas tradicionales destaca el jaspe o ikat, mientras que el tejido puede realizarse en telar de cintura o telar de pedal.
Los saberes detrás de cada rebozo
Estados como México, Michoacán, San Luis Potosí, Oaxaca, Chiapas y Morelos mantienen una importante tradición rebocera. Las y los artesanos de estas regiones continúan desarrollando nuevas propuestas sin abandonar los conocimientos heredados.
A las técnicas tradicionales se han incorporado elementos como plumas, degradados y nuevos diseños florales, demostrando que la tradición artesanal también puede evolucionar con la creatividad de sus creadoras y creadores.
El trabajo de maestras y maestros artesanos como Juana Bravo Lázaro, reconocida con el Premio Nacional de Artes y Literatura 2024, representa la importancia de conservar y compartir estos conocimientos.
El MUT acerca el rebozo a nuevas generaciones
El Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos cuenta con actividades dedicadas a conocer y valorar esta tradición. Entre ellas se encuentra el ciclo “Rebozo. De nudos nos cubrimos”, que contempla talleres, conversatorios y la presentación de piezas representativas.
Una de las piezas destacadas es un rebozo del siglo XIX, elaborado en telar de cintura con hilos de plata, seda y algodón, presentado como parte de la “Pieza del Mes”.
También se desarrollan capacitaciones relacionadas con tintes naturales, combinación de colores, corte y confección y tratamiento de plumas, impulsadas por Fonart y la Subsecretaría de Desarrollo Cultural.
Preservar el oficio también significa transmitirlo
El relevo generacional ocupa un lugar importante dentro de estas iniciativas. A través de Alas y Raíces y Semilleros Creativos, niñas, niños y jóvenes pueden acercarse a técnicas como el telar de cintura mediante talleres desarrollados en comunidades originarias.
Estas acciones buscan que los conocimientos relacionados con la elaboración del rebozo permanezcan vivos y puedan continuar transmitiéndose entre generaciones.
Además, se reconoce el valor económico y el tiempo que requiere el trabajo artesanal colectivo, promoviendo un consumo ético que valore el esfuerzo detrás de cada pieza.
Sede principal: Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos (MUT), Centro Histórico, Ciudad de México.
Fecha conmemorativa: El Día del Rebozo se conmemora el 29 de septiembre en el Estado de México, particularmente en municipios con tradición rebocera como Tenancingo de Degollado, Malinalco y Calimaya.
