Vie. Jun 5th, 2026
El antiguo Hotel La Torre en Saltillo, sede de Portugal en México 86, ahora luce abandonado. / Imagen Tomada de: Vanguardia
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A casi 40 años del torneo, el inmueble que alojó a la selección lusa en Saltillo se ha convertido en una bodega en ruinas.

La historia del Mundial de México 1986 sigue dejando huellas en distintos rincones del país, y uno de ellos es el antiguo Hotel La Torre en Saltillo, Coahuila, que sirvió como sede de la selección de Portugal durante aquella Copa del Mundo. Hoy, a casi cuatro décadas de distancia, el lugar ha cambiado radicalmente: dejó de operar en 2010 y actualmente luce abandonado, funcionando en parte como bodega.

Ubicado sobre el Boulevard Fundadores, en la zona de San José de los Cerritos, el inmueble aún conserva algunos elementos que evocan su pasado, como el desgastado letrero con el nombre del hotel. Sin embargo, el deterioro es evidente: accesos cerrados con cadenas, áreas destruidas y espacios que alguna vez recibieron a futbolistas internacionales ahora cubiertos de escombros.

En su interior, lo que fue la recepción permanece prácticamente intacta, aunque en condiciones precarias, mientras que elevadores y pasillos muestran señales claras del abandono. En las zonas exteriores, la alberca y áreas recreativas están deterioradas, rodeadas de basura y estructuras dañadas.

“Es un contraste fuerte ver cómo un lugar que formó parte de un evento tan importante hoy está prácticamente en el olvido”, reflejan quienes han recorrido el sitio, donde incluso las villas —uno de sus principales atractivos en su época— presentan daños visibles.

Durante el Mundial de 1986, Portugal eligió este hotel como base debido a su cercanía con Monterrey y Guadalajara, ciudades donde disputó sus partidos de fase de grupos. En lo deportivo, el equipo luso debutó con una victoria ante Inglaterra, pero posteriormente cayó ante Polonia y Marruecos, quedando eliminado en la primera fase.

El paso del tiempo ha transformado por completo al Hotel La Torre, convirtiéndolo en un símbolo del contraste entre la gloria de un Mundial y el abandono que puede llegar después, dejando solo recuerdos de lo que alguna vez fue un punto de encuentro del fútbol internacional.

Por DG

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