Además de ser uno de los alimentos más consumidos en México, el aguacate es un fruto con más de 10 mil años de historia y un importante aporte nutricional.
Cada 31 de julio se conmemora el Día Internacional del Aguacate, una fecha que reconoce la importancia de uno de los alimentos más representativos de México y que también resalta el liderazgo del país como principal productor y consumidor de este fruto a nivel mundial.
Aunque muchas personas lo consideran una verdura por su uso en la cocina, el aguacate es en realidad una fruta y, desde el punto de vista botánico, una baya con una sola semilla. Su sabor, textura y alto valor nutricional lo han convertido en un ingrediente indispensable tanto en la gastronomía mexicana como en la cocina internacional.
Los primeros registros del consumo humano de aguacate datan de hace más de 10 mil años y fueron hallados en la Cueva de Coxcatlán, en el estado de Puebla. Con la llegada de la época colonial, este fruto comenzó a difundirse hacia otras regiones del mundo hasta convertirse en uno de los productos agrícolas más apreciados del planeta.
Entre sus principales propiedades destacan las grasas monoinsaturadas, conocidas como grasas saludables, además de fibra, vitaminas E, C, A, K y del complejo B, así como minerales como potasio, magnesio, calcio, hierro, fósforo y zinc. Estos nutrientes contribuyen a la salud cardiovascular, ayudan a regular la presión arterial y los niveles de azúcar en la sangre, favorecen el funcionamiento del sistema nervioso y aportan energía al organismo.
De acuerdo con cifras preliminares de la Dirección General de Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (DGSIAP), durante 2025 México produjo alrededor de 2.7 millones de toneladas de aguacate, consolidándose como el mayor productor del mundo gracias al trabajo de miles de agricultores.
«Aunque se consume como verdura, en realidad es una fruta, y más específicamente, una baya con una sola semilla», destaca la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
