Dom. Jun 21st, 2026
Durante “La mañanera del pueblo”, la SEP recordó el legado del exilio español y su aportación a la educación en México.
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Durante “La mañanera del pueblo”, la subsecretaria de Educación Básica recordó la contribución de las maestras españolas exiliadas al desarrollo educativo de México.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) subrayó que la solidaridad es uno de los valores fundamentales del humanismo mexicano, al destacar el papel histórico del pueblo mexicano en la acogida de personas exiliadas, particularmente durante el exilio español de 1939.

Durante la sección “Mujeres en la Historia” en “La mañanera del pueblo”, la subsecretaria de Educación Básica, Angélica Noemí Juárez Pérez, recordó el apoyo brindado por México a miles de personas refugiadas provenientes de España, así como las contribuciones educativas y sociales que realizaron al integrarse a la vida nacional.

La funcionaria destacó que el país ha sido históricamente un espacio de acogida y fraternidad, donde las personas exiliadas han encontrado oportunidades para reconstruir sus vidas y aportar al desarrollo del país.

“La solidaridad es uno de los principales valores del humanismo mexicano”, señaló la subsecretaria al recordar el legado de las maestras españolas exiliadas.

Como ejemplo, mencionó a la docente Estrella Cortich, quien impartió clases en instituciones como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Escuela Normal Superior, y reconoció el impacto positivo de las maestras españolas en el fortalecimiento del sistema educativo mexicano.

La cápsula informativa presentada durante la conferencia matutina recordó que, tras la Guerra Civil Española, miles de personas llegaron a México en condición de refugio. Entre ellas, decenas de maestras, profesionistas e intelectuales que contribuyeron activamente al desarrollo educativo, cultural y social del país.

Asimismo, se destacó el papel del entonces gobierno mexicano en la implementación de políticas de acogida, así como la labor de organizaciones y figuras sociales que facilitaron la integración de niñas, niños y familias refugiadas.

Con el paso del tiempo, muchas de las mujeres exiliadas no solo preservaron sus tradiciones culturales, sino que también se incorporaron al trabajo profesional en distintas áreas como la educación, la medicina, el arte, el periodismo y la ciencia, generando redes de apoyo y participación comunitaria.

La SEP señaló que este episodio histórico refleja la importancia de la solidaridad como principio social, así como la capacidad de México para integrarse y enriquecerse a partir del intercambio cultural y humano.

Finalmente, la dependencia reiteró que estos valores forman parte del enfoque educativo actual, orientado a fortalecer la convivencia, el respeto y la formación integral de las nuevas generaciones.

Por DG

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