La ciencia explica por qué varios alimentos que usamos todos los días pertenecen al grupo de los frutos y no al de las verduras.
En la cocina cotidiana solemos clasificar los alimentos por su sabor o por el lugar donde los encontramos en el mercado, pero la ciencia demuestra que muchas veces estamos equivocados. Productos como el jitomate, el aguacate, el pepino y la calabacita suelen considerarse verduras, aunque botánicamente pertenecen al grupo de los frutos.
De acuerdo con especialistas, la diferencia real está en la parte de la planta que consumimos. Las verduras son hojas, tallos, raíces, flores, bulbos o tubérculos, mientras que los frutos son las estructuras que contienen y protegen las semillas. Por eso alimentos como el tomate o el chile morrón entran en esta categoría.

Entre las verduras más comunes se encuentran la lechuga, espinaca, cebolla, ajo, zanahoria, papa, brócoli y coliflor. En cambio, varios productos que aparecen en la sección de verduras del supermercado son realmente frutos, lo que ha llevado a llamarlos “impostores” de manera popular.
El jitomate es quizá el caso más famoso, pero también están el aguacate, la berenjena, el chícharo, el ejote y el pepino. Todos ellos comparten una característica esencial: nacen de la flor de la planta y contienen semillas en su interior.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural destacó la importancia de diversificar la alimentación con productos frescos del campo mexicano. “Consumir productos naturales no solo aporta sabor, también brinda nutrientes esenciales para una vida saludable”, señaló la dependencia.
Además de conocer mejor lo que comemos, también se recomienda comprar en mercados y tianguis locales, donde los alimentos suelen ser más frescos, con mejor precio y apoyan directamente a las familias productoras del país.

Más allá de si algo es fruta o verdura, lo importante es mantener una dieta equilibrada y variada. Llenar el plato de colores, sabores y texturas sigue siendo la mejor forma de aprovechar la riqueza agrícola de México.
