Cientos de personas visitaron el Panteón San Isidro el 1 de noviembre para honrar la memoria de sus pequeños. Entre ofrendas y muestras de cariño, familiares compartieron sus tradiciones y pidieron mantener vivo el recuerdo de quienes ya no están.
Con flores, dulces, globos, juguetes y veladoras, cientos de familias acudieron el domingo 1 de noviembre al Panteón San Isidro, en la alcaldía Azcapotzalco, para conmemorar el Día de los Angelitos, una fecha dedicada a recordar a los bebés, niñas, niños y adolescentes que fallecieron.
Desde las primeras horas del día, los visitantes llegaron al camposanto para limpiar y adornar las tumbas de sus pequeños. La celebración, relacionada con el Día de Todos los Santos, se convirtió en un espacio para mantener vivas las tradiciones familiares y rendir homenaje a quienes siguen presentes en la memoria de sus seres queridos.
El Panteón San Isidro recibe a las familias
El Panteón San Isidro es reconocido por estar destinado a la sepultura de bebés, niñas, niños y adolescentes. Cada año, durante esta fecha, sus pasillos reciben a familiares que llevan diferentes adornos para las tumbas de quienes llaman cariñosamente sus “angelitos”.
El papel picado, las veladoras, los dulces y los juguetes forman parte de los elementos que acompañan las visitas. Para muchas personas, acudir al panteón representa una manera de conservar el vínculo con sus pequeños y recordar los momentos compartidos.
De acuerdo con la tradición católica, el 1 de noviembre se celebra el Día de Todos los Santos, mientras que en la costumbre popular mexicana esta fecha también se relaciona con la llegada de las almas de los niños fallecidos.
Familias mantienen viva la memoria de sus pequeños
Entre las personas que acudieron estuvo Dulce García, quien visitó la tumba de su bebé, fallecido al momento de nacer. Acompañada por su familia y sus otros hijos, realizó la limpieza y colocó flores, globos, dulces, veladoras y papel picado.
La mujer explicó que regresar cada año es una forma de conservar el recuerdo de su pequeño, pese al dolor que representa su ausencia.
“Nosotros jamás vamos a dejar de venir, porque existe el sentimiento”, expresó.
Dulce también compartió una reflexión sobre la importancia de valorar a quienes siguen presentes en la vida de las familias.
“Yo creo que más que nada el mensaje no es para olvidar a los muertos, sino para valorar a los que tenemos en vida”, señaló.
Durante su testimonio, habló sobre cómo la pérdida de un hijo transforma la vida familiar y recordó que el cariño permanece con el paso del tiempo.
Piden respeto para las tumbas y los recuerdos
Otra de las visitantes fue Rosario, quien acudió para recordar a su nieto Elian, fallecido hace tres años cuando era recién nacido.
La abuela llegó acompañada de familiares y llevó materiales para colocar flores, globos y otros adornos en la sepultura. También explicó que su familia acostumbra visitar las tumbas de otros seres queridos durante estas fechas.
Rosario pidió a quienes acuden al panteón que no olviden a los pequeños y respeten todos los espacios, incluso aquellos que parecen estar abandonados.
“Nunca se olviden de ellos”, expresó.
Asimismo, lamentó que algunas personas utilicen las tumbas sin mantenimiento para arrojar basura, por lo que insistió en la importancia de conservar el respeto hacia cada sepultura.
Las ofrendas también recuerdan a los pequeños
La conmemoración no se limita a las visitas al cementerio. En el hogar de Rosario, la familia comienza a preparar su ofrenda desde finales de octubre, con alimentos, frutas, gelatinas, juguetes, globos y objetos que relacionan con los gustos que habrían tenido los pequeños.
También acostumbran ofrecer misas y recordar a las mascotas que han fallecido, a quienes dedican un espacio dentro de sus altares.
Así, el Día de los Angelitos se convierte en una tradición que reúne a distintas generaciones alrededor de la memoria, el cariño y el respeto por sus seres queridos.
