A pesar de su brillante juego, Países Bajos nunca ha logrado conquistar el título mundial. En el Mundial 2026, intentará superar su maldición de llegar a la final y quedarse sin el trofeo.
Países Bajos ha sido uno de los equipos más admirados en la historia de los Mundiales, pero, por alguna razón, siempre ha quedado a un paso del título. Desde la famosa Naranja Mecánica de 1974, comandada por Johan Cruyff, hasta su frustrante derrota en la final contra España en 2010, el país ha demostrado un juego brillante, pero la consagración siempre se le escapa.
El primer golpe significativo llegó en 1974, cuando el equipo neerlandés sorprendió al mundo con su estilo revolucionario bajo la dirección de Rinus Michels y la presencia de estrellas como Cruyff, Neeskens y Krol. Sin embargo, tras dominar el torneo, Países Bajos cayó ante Alemania Federal en la final, en lo que muchos consideran una de las mejores versiones de la selección, pero que quedó marcada por la tragedia de no ganar.
El siguiente intento en 1978 también terminó en una amarga derrota, esta vez contra Argentina, en otro Mundial lleno de emociones y jugadas que quedaron grabadas en la memoria colectiva. A pesar de las frustraciones, el equipo neerlandés siguió siendo una referencia del buen fútbol, aunque sus sueños de gloria continuaron desmoronándose a lo largo de los años.
En los Mundiales posteriores, la historia se repitió: en 1988, la Eurocopa representó el único título de la historia de Países Bajos, pero la Copa del Mundo siempre fue esquiva. En 1990 y 1994, llegaron a cuartos de final sin poder avanzar más. El Mundial de 1998 los vio en semifinales, y 2010 nuevamente les ofreció una oportunidad, pero un remate de Robben detenido por Casillas en la final, y un gol de Iniesta en tiempo suplementario, condenó a los neerlandeses a otra frustración.
A lo largo de las décadas, Países Bajos ha sido un referente futbolístico, pero la carga de la «mala suerte» y la fama de perdedores en finales ha sido una constante. En el Mundial 2026, la selección volverá a la carga con la esperanza de romper este ciclo. Para lograrlo, deberán encontrar ese «algo más» que les permita finalmente coronarse como campeones del mundo.
