La federación marroquí considera desproporcionadas las multas y suspensiones tras los incidentes ocurridos ante Senegal.
La Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) anunció que apelará las sanciones impuestas por la CAF luego de los graves incidentes registrados en la final de la Copa Africana de Naciones ante Senegal, disputada en Rabat.
El organismo rector del fútbol africano sancionó a Marruecos con multas y suspensiones que alcanzan los 415 mil dólares, además de castigos deportivos para jugadores como Ismael Saibari, tras una final marcada por disturbios dentro y fuera del campo. Desde la federación marroquí consideran que el castigo no se ajusta a los hechos ocurridos. “Las sanciones no son compatibles con la magnitud ni con la gravedad real de los incidentes”, expresó la FRMF en un comunicado oficial.
La final terminó con victoria de Senegal por 1-0 en tiempo extra, pero el encuentro quedó eclipsado por múltiples episodios de tensión. Uno de los más llamativos ocurrió cuando recogepelotas intentaron quitarle una toalla al portero Édouard Mendy, acción que derivó en una multa específica de 200 mil dólares para el país anfitrión.
El cierre del partido fue aún más caótico. Jugadores senegaleses abandonaron momentáneamente el campo en protesta por un penalti sancionado en el tiempo añadido, mientras que aficionados intentaron invadir el terreno de juego. En las gradas, hinchas lanzaron sillas y se enfrentaron con el personal de seguridad, hechos por los que 18 personas esperan juicio por vandalismo.
Senegal, por su parte, decidió no apelar las sanciones, a pesar de haber recibido multas por 715 mil dólares, además de suspensiones para el seleccionador Pape Thiaw y otros futbolistas. La CAF aclaró que todas las sanciones solo aplican a competencias africanas y no afectarán al Mundial 2026, torneo para el que ambas selecciones ya están clasificadas.
Tras la final, la polémica se trasladó a las redes sociales. En Marruecos, organizaciones de derechos humanos alertaron sobre un aumento de discursos de odio contra residentes subsaharianos. Ante este escenario, autoridades de Marruecos y Senegal llamaron a la calma y reiteraron su compromiso de mantener buenas relaciones diplomáticas y económicas.
