El legendario quarterback de Eagles y Commanders deja un legado imborrable en la NFL, tanto dentro como fuera del campo, tras una vida dedicada al fútbol americano.
Sonny Jurgensen, miembro del Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional, falleció a los 91 años por causas naturales en Naples, Florida, tras una breve estancia en cuidados paliativos, informó la familia a través de un comunicado de los Washington Commanders.
“Con profunda tristeza compartimos el fallecimiento de nuestro esposo, padre y abuelo, Sonny Jurgensen”, declaró la familia. “Estamos enormemente orgullosos de su increíble vida y sus logros en el campo, marcados no solo por un brazo prodigioso, sino también por un espíritu intrépido que le valió un lugar entre los grandes en Canton”.
Jurgensen dejó una marca imborrable en la NFL durante sus 18 años de carrera, jugando para los Philadelphia Eagles y los Washington Commanders. Fue titular en múltiples temporadas, lideró la liga en pases y estableció récords de touchdowns y yardas que perduran hasta hoy. Tras su retiro, permaneció en Washington como analista deportivo durante 38 años, convirtiéndose en una de las voces más queridas de la ciudad.
El presidente del Salón de la Fama, Jim Porter, destacó: “Pocos jugadores podían igualar el amor genuino de Sonny Jurgensen por el deporte. Ver a Sonny lanzar un balón era como ver a un maestro artesano crear una obra de arte”.
Su legado incluye récords históricos, una personalidad entrañable y décadas de influencia tanto dentro como fuera del campo, consolidándolo como una de las leyendas más respetadas del fútbol americano.

