Dom. Jun 21st, 2026
Las tortugas marinas ayudan a conservar el equilibrio ecológico de los océanos y enfrentan diversas amenazas que ponen en riesgo su supervivencia.
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Su papel en el equilibrio de los ecosistemas marinos y costeros las convierte en una de las especies más importantes para la biodiversidad del planeta.

Las tortugas marinas han habitado los océanos durante más de 100 millones de años y son consideradas una de las especies más valiosas para la conservación de los ecosistemas marinos. Su presencia contribuye al equilibrio natural de los océanos, favorece la biodiversidad y fortalece la salud de las zonas costeras en distintas regiones del mundo.

En el marco del Día Mundial de las Tortugas Marinas, especialistas y autoridades ambientales resaltan la importancia de proteger a estos reptiles, cuya supervivencia enfrenta múltiples amenazas derivadas de la actividad humana y los cambios ambientales.

Las tortugas marinas desempeñan funciones ecológicas fundamentales. Al alimentarse de medusas, esponjas y otros organismos marinos, ayudan a regular sus poblaciones y evitan desequilibrios dentro de la cadena alimenticia. Además, contribuyen al mantenimiento de los pastos marinos, ecosistemas que sirven como refugio y alimento para numerosas especies.

Su importancia no se limita al océano. Durante la temporada de anidación, las tortugas transportan nutrientes desde el mar hacia las playas, favoreciendo el crecimiento de la vegetación costera y ayudando a reducir los procesos de erosión en diversas zonas del litoral.

“Proteger a las tortugas marinas significa proteger la salud de los océanos y garantizar el equilibrio de ecosistemas esenciales para la vida en el planeta”.

Otro aspecto relevante de su función ecológica es su capacidad para transportar pequeños organismos como algas, percebes y crustáceos durante sus largas migraciones, facilitando la dispersión de distintas formas de vida marina entre regiones alejadas.

Actualmente, seis de las siete especies de tortugas marinas reconocidas en el mundo se encuentran en alguna categoría de riesgo o peligro de extinción. Entre las principales amenazas que enfrentan destacan la contaminación por plásticos, la acumulación de basura en los océanos, la pesca incidental, el comercio ilegal de huevos, carne y caparazones, así como el impacto del cambio climático sobre las playas donde realizan sus procesos de reproducción.

Los expertos también advierten que el turismo irresponsable y la presencia de iluminación artificial en las playas de anidación pueden afectar la orientación de las crías, disminuyendo sus posibilidades de supervivencia durante los primeros días de vida.

Para contribuir a su conservación, se recomienda evitar arrojar basura en playas y mares, reducir el consumo de plásticos de un solo uso, respetar las zonas de anidación, no adquirir productos elaborados con caparazones o coral y rechazar el consumo de huevos o carne de tortuga.

En México también se impulsan acciones enfocadas en disminuir el impacto de la actividad pesquera sobre estas especies. Entre ellas destaca la capacitación para el uso adecuado de los Dispositivos Excluidores de Tortugas Marinas (DET), herramientas que permiten reducir significativamente la captura accidental de ejemplares durante las labores de pesca de camarón en alta mar.

La protección de las tortugas marinas representa un compromiso compartido entre autoridades, pescadores, comunidades costeras y ciudadanía. Su conservación no solo garantiza la supervivencia de una especie milenaria, sino que también contribuye al bienestar de los océanos y de millones de personas que dependen de ellos.

Por DG

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