Vie. Jun 19th, 2026
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La cantante iraní Parastoo Ahmadi fue condenada por un tribunal de la provincia de Qom a 74 latigazos, además de una prohibición de dos años para salir del país y ejercer actividades artísticas, tras participar en un concierto transmitido por YouTube en el que apareció sin portar el hiyab obligatorio

El caso se remonta a diciembre de 2024, cuando Ahmadi protagonizó el llamado «Concierto Caravanserai», una presentación grabada en un antiguo caravansar iraní y difundida en internet. La actuación se volvió viral al mostrar a la artista cantando sin velo y acompañada por músicos hombres, algo que las autoridades iraníes consideraron una violación a las normas de moral pública y al estricto código de vestimenta impuesto a las mujeres.

Además de la cantante, ocho integrantes de su equipo de producción y músicos también fueron condenados bajo acusaciones relacionadas con la difusión de contenido considerado «inmoral» por las autoridades judiciales.

Organizaciones de derechos humanos, abogados y activistas han condenado la sentencia, argumentando que castigos corporales como los latigazos constituyen una violación de los derechos fundamentales y una forma de represión contra la libertad artística y de expresión. También señalan que la legislación iraní no prohíbe explícitamente que las mujeres canten o produzcan música, por lo que consideran que el fallo tiene un fuerte componente político e ideológico.

Ahmadi se había convertido en una figura conocida dentro de los movimientos culturales y sociales críticos del régimen iraní. Su nombre ganó notoriedad tras respaldar expresiones artísticas vinculadas al movimiento «Mujer, Vida, Libertad», surgido después de la muerte de Mahsa Amini en 2022, hecho que detonó protestas masivas contra las leyes de uso obligatorio del velo en Irán.

La condena ha provocado una ola de críticas internacionales y vuelve a colocar bajo los reflectores la situación de los derechos de las mujeres y la libertad de expresión en Irán, donde artistas, activistas y periodistas continúan enfrentando sanciones, detenciones y restricciones por desafiar las normas impuestas por el régimen.

Por Editorial

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