El entrenador español llega a la Copa del Mundo 2026 con la misión de llevar a Qatar más lejos y cerrar una herida que comenzó antes de Rusia 2018.
El Mundial 2026 representa mucho más que una nueva competencia para Julen Lopetegui. Para el entrenador español, la cita en Estados Unidos, México y Canadá simboliza una segunda oportunidad en el torneo que le fue arrebatado de forma inesperada hace ocho años, cuando estaba al frente de la selección de España.
A pocos días del arranque de la Copa del Mundo, el técnico vive una realidad muy distinta a la de 2018. En aquella ocasión, la Federación Española decidió destituirlo apenas unos días antes del debut mundialista tras hacerse público su acuerdo para convertirse en entrenador del Real Madrid. La decisión generó una de las mayores controversias en la historia reciente del fútbol español y dejó a la Roja sin uno de los estrategas que llegaba mejor valorado al torneo.
«Tenía el deseo de llegar a otro Mundial. Sentía que era una oportunidad que la vida me debía y estoy agradecido por haberla conseguido», expresó Lopetegui tras asegurar la clasificación de Qatar al torneo.
Después de aquella salida traumática, el técnico atravesó momentos complicados en su carrera. Su paso por el Real Madrid fue breve y estuvo marcado por los resultados adversos, situación que derivó en un nuevo despido pocos meses después de abandonar la selección española.
Sin embargo, el estratega logró reconstruir su trayectoria desde el Sevilla, donde conquistó la Europa League en 2020 y recuperó parte del prestigio que había perdido. Posteriormente continuó su carrera en Inglaterra antes de aceptar el desafío de dirigir a Qatar en 2025.
La llegada de Lopetegui se produjo en un momento delicado para la selección catarí. El español asumió el cargo tras una serie de cambios en el banquillo y con el objetivo inmediato de asegurar la clasificación mundialista. La misión no era sencilla, pero el entrenador consiguió llevar al equipo hasta la Copa del Mundo después de superar una compleja fase de repechaje asiático.
«Es una recompensa que valoro mucho porque detrás hubo trabajo, sacrificio y momentos difíciles», señaló el técnico tras conseguir el boleto mundialista.
Ahora, Qatar afrontará un desafío importante dentro del Grupo B, donde compartirá sector con Suiza, Canadá y Bosnia. Aunque el conjunto asiático no figura entre los favoritos, la intención del cuerpo técnico es mejorar la imagen mostrada en Qatar 2022, cuando se convirtió en el primer país anfitrión en perder todos sus partidos de la fase de grupos.
Para ello, Lopetegui confía en la experiencia de jugadores como Akram Afif, Almoez Ali y el defensor Ro-Ro, futbolistas que ya conocen la presión de disputar una Copa del Mundo y que serán fundamentales para intentar competir ante rivales de mayor tradición internacional.
Más allá de los resultados, el torneo representa una oportunidad personal para el entrenador español. Después de años marcados por decisiones polémicas, críticas y reconstrucción profesional, Lopetegui vuelve al escenario mundialista con la posibilidad de escribir una nueva historia y demostrar que aún tiene cuentas pendientes con la máxima competencia del fútbol.
