Más de dos mil personas participaron en un evento científico en Tepoztlán, Morelos, donde especialistas acercaron el conocimiento sobre salud animal y parásitos a través de juegos y actividades educativas.
La ciencia también puede ser divertida y despertar la curiosidad desde la infancia. Así lo demostraron especialistas del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias durante el taller “Pequeños monstruos nocturnos”, una actividad diseñada para acercar el conocimiento científico a niñas y niños de forma dinámica.
El evento se realizó en Tepoztlán como parte de la iniciativa Ciencia Nocturna, donde más de dos mil visitantes participaron en distintas actividades para conocer cómo la investigación contribuye al cuidado de los animales y la producción sustentable.
Durante el taller, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Disciplinarias en Salud Animal e Inocuidad explicaron a los asistentes, mediante juegos y dinámicas interactivas, cómo funciona la ciencia in vitro para combatir parásitos que afectan a los ovinos.
El protagonista de la actividad fue el Haemonchus contortus, un gusano que puede provocar graves problemas de salud en los borregos. Aunque su estudio puede parecer complejo, las y los científicos lograron explicarlo de manera sencilla para que los pequeños comprendieran cómo se investigan soluciones en laboratorio.
Uno de los ejemplos más sorprendentes fue el uso del Pleurotus ostreatus, un hongo comestible ampliamente conocido en la cocina, que también puede emplearse como una alternativa natural para ayudar a controlar estos parásitos en la ganadería.
“Queremos que las niñas y los niños descubran que la ciencia está en todas partes y que puede ayudar a resolver problemas reales en el campo y en la salud animal”, destacaron especialistas del INIFAP durante la actividad.



