Autoridades federales fortalecen la iniciativa “Cero Niñas Madres” con acciones para prevenir la violencia sexual y las uniones tempranas.
La Secretaría de las Mujeres y el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) presentaron un programa de trabajo orientado a erradicar el embarazo en niñas menores de 15 años en México.
La estrategia fue presentada durante la Primera Reunión Ordinaria 2026 del grupo de trabajo “Cero Niñas Madres”, que forma parte del Grupo Interinstitucional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GIPEA).
Durante el encuentro, autoridades federales destacaron que el embarazo infantil representa una de las formas más graves de violencia de género y requiere acciones coordinadas entre instituciones para prevenirlo y atenderlo.
La subsecretaria del Derecho a una Vida Libre de Violencias, Ingrid Gómez Saracíbar, señaló que los embarazos en niñas de entre 10 y 14 años suelen estar relacionados con situaciones de abuso o violencia.
“El embarazo infantil es producto de la violencia y la discriminación”, afirmó.
El programa de trabajo se alinea con la tercera fase de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), cuyo objetivo es eliminar la maternidad infantil y reducir significativamente los embarazos en adolescentes antes de 2030.
Uno de los ejes principales de la estrategia es la implementación de la Ruta NAME (Niñas y Adolescentes Madres y/o Embarazadas), mecanismo que busca garantizar atención integral cuando una menor llegue a servicios públicos de salud, justicia o asistencia social.
Esta ruta incluye acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, acompañamiento jurídico y medidas de protección para evitar la revictimización.
El programa también prioriza la prevención de la violencia sexual, la atención oportuna a víctimas y la erradicación de matrimonios y uniones tempranas que afectan el desarrollo y los derechos de niñas y adolescentes.
Durante la reunión participaron representantes de organismos internacionales, instituciones públicas y especialistas, quienes coincidieron en la necesidad de impulsar un cambio cultural para eliminar estas prácticas.