Las parasitosis prioritarias representan uno de los principales desafíos sanitarios para la ganadería bovina en regiones tropicales. Más allá de afectar la apariencia de los animales, los parásitos impactan directamente en la rentabilidad de las unidades de producción.
Entre las principales consecuencias se encuentran:
-
Disminución en la ganancia de peso.
-
Reducción en la producción de leche.
-
Problemas reproductivos.
-
Incremento en gastos por tratamientos tardíos cuando la enfermedad ya está avanzada.
Ante este panorama, la investigación científica ha permitido desarrollar soluciones más eficaces. El Centro Nacional de Investigaciones Disciplinarias en Salud Animal e Inocuidad (CENID), adscrito al Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), ha generado herramientas que facilitan la transición de un manejo tradicional a uno basado en innovación tecnológica.
Una de estas aportaciones es la guía “Enfermedades parasitarias prioritarias en bovinos doble propósito”, dirigida a productoras y productores pecuarios. El objetivo es brindar conocimientos prácticos que permitan mejorar el manejo sanitario frente a enfermedades causadas por parásitos en el trópico mexicano.
Entre los ejes principales que promueve esta publicación destacan:
Diagnóstico preciso
Métodos mejorados para identificar con exactitud el tipo de parásito presente en el hato, evitando el uso indiscriminado de medicamentos.
Control integral
Estrategias que combinan manejo adecuado de praderas, selección de animales con mayor resistencia y aplicación estratégica de tratamientos.
Prevención adaptada al trópico
Protocolos sanitarios diseñados específicamente para las condiciones climáticas y productivas de las regiones tropicales del país.
El INIFAP, institución sectorizada a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, pone esta publicación a disposición en su Biblioteca Digital como una herramienta clave para reducir pérdidas productivas y fortalecer la sostenibilidad de la ganadería.
El manejo sanitario no tiene que ser complejo. Con información científica traducida en acciones prácticas, las y los productores pueden mejorar la salud de sus hatos y proteger su inversión.
