En una noche especial en Los Ángeles, Damian Lillard volvió a demostrar que su precisión no depende del ritmo de competencia. A pesar de no haber disputado partidos esta temporada por una lesión en el tendón de Aquiles, el base brilló en el NBA All-Star Weekend y se llevó su tercer título en el concurso de triples.
Lillard registró 29 puntos en la ronda final, superando a Devin Booker y al novato Kon Knueppel, para quedarse con el trofeo por tercera vez en los últimos cuatro años.
Un club exclusivo
Con este triunfo, Lillard se une a dos leyendas del tiro exterior:
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Larry Bird
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Craig Hodges
Son los únicos jugadores con tres coronas en el certamen, que se disputa desde 1986.
Volver desde la adversidad
El jugador de 35 años sufrió una rotura del tendón de Aquiles izquierdo en abril, durante los playoffs con los Milwaukee Bucks ante los Indiana Pacers. Fue operado en mayo y posteriormente Milwaukee lo dejó libre.
En julio, firmó un contrato de tres años y 42 millones de dólares para regresar a los Portland Trail Blazers, franquicia que lo seleccionó y donde jugó sus primeras 11 temporadas.
Su participación en el concurso lo convirtió en apenas el segundo jugador en competir en el evento tras pasar toda la campaña lesionado, un antecedente que se remonta a 2005.
Precisión intacta
Sin ritmo competitivo oficial durante meses, Lillard mostró que su mecánica y confianza siguen intactas. Cada disparo decisivo en la ronda final fue acompañado por la ovación del público, confirmando que su reputación como uno de los mejores tiradores de larga distancia de su generación permanece firme.
