De dormir en los gimnasios a romper récords de la NCAA, la joven de 20 años está redefiniendo el baloncesto universitario femenino.
Mikayla Blakes, base All-American de Vanderbilt, ha pasado de ser una atleta subestimada a una de las figuras más destacadas del baloncesto universitario femenino. A sus 20 años, Blakes lidera a las Commodores hacia su mejor inicio histórico en la SEC, promediando 25 puntos por partido y superando los 1,000 puntos en su carrera más rápido que cualquier otra jugadora en la historia del programa.
«Mi prioridad es mantenerlo simple», dice Blakes. «A veces hay que hacer un esfuerzo extra, pero la mitad del tiempo se trata simplemente de llegar a tu lugar y no dejar que nadie te saque de él».
Su historia comenzó en Nueva Jersey, donde inicialmente no mostraba interés en el deporte familiar a pesar de la influencia de su padre y su hermano. Fue hasta la secundaria, bajo la guía de entrenadores y la inspiración de otras jugadoras como Diamond Miller, que se enamoró del baloncesto. Desde entonces, su disciplina y esfuerzo la han convertido en una jugadora temida en la cancha.
Blakes ha roto récords individuales, como los 53 y 55 puntos en un solo partido de primer año, y ha sido reconocida como Novata Nacional del Año por la Asociación de Escritores de Baloncesto de EE. UU. Además, lideró al Team USA a la medalla de oro en la AmeriCup Femenina FIBA 2025, siendo nombrada MVP del torneo.
Candice Lee, directora atlética de Vanderbilt, afirma:
«Mikayla es una persona de gran impacto; marca la diferencia. Es el tipo de jugadora que atraerá a otras de su calibre al programa».
Fuera de la cancha, Blakes disfruta la fotografía, la música y la vida universitaria, manteniendo una personalidad discreta y cercana, a pesar de su estrellato. Su enfoque constante y liderazgo silencioso la convierten en un ejemplo para sus compañeras y un referente emergente en el baloncesto universitario femenino.
