Con algunos métodos de almacenamiento puedes prolongar la frescura, el aroma y el sabor de tus hierbas aromáticas y evitar que terminen en la basura.
Las hierbas de olor son un ingrediente fundamental para darle sabor, aroma y personalidad a una gran variedad de platillos. Cilantro, perejil, albahaca, hierbabuena, romero, tomillo, epazote y orégano forman parte de la cocina mexicana y pueden utilizarse en sopas, guisos, salsas, carnes y muchas otras preparaciones.
El problema es que algunas de estas plantas son delicadas y pueden marchitarse rápidamente después de comprarlas. Para aprovecharlas durante más tiempo, existen diferentes formas de conservarlas dependiendo del tipo de hierba.
Una de las primeras recomendaciones es lavarlas y secarlas correctamente al llegar a casa. Pásalas por agua fría para retirar tierra o residuos y después elimina muy bien la humedad con papel absorbente o una centrifugadora para ensaladas.
Otra alternativa consiste en envolverlas con papel absorbente ligeramente húmedo y colocarlas dentro de una bolsa antes de guardarlas en el refrigerador. Este método ayuda a mantener un nivel adecuado de humedad.
Para hierbas de tallo largo, como el cilantro y el perejil, también puedes utilizar el método del vaso. Colócalas en un recipiente de vidrio con un poco de agua, corta ligeramente los tallos y cambia el agua cada dos o tres días.
Si tienes más hierbas de las que utilizarás próximamente, congelarlas en bolsas herméticas puede ser una buena opción. Después podrás incorporarlas directamente a sopas, cremas y guisos.
También puedes preparar cubos de hielo con hierbas y aceite de oliva. Para ello, pica las hierbas, colócalas en un molde para hielo y cúbrelas con aceite. Una vez congeladas, puedes utilizarlas para saltear verduras, carnes o pescados.
De acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, en 2025 México produjo importantes cantidades de distintas hierbas aromáticas, entre ellas más de 100 mil toneladas de cilantro, además de albahaca, epazote, perejil, romero, tomillo e hierbabuena.
Es importante distinguir entre hierbas duras y blandas, ya que no todas responden de la misma manera al almacenamiento. El romero, tomillo, orégano y salvia son más resistentes y toleran mejor el secado y la congelación.
En cambio, hierbas como albahaca, cilantro, perejil, menta, eneldo y epazote son más sensibles al frío seco. Por ello, pueden conservarse mejor mediante agua o, en algunos casos, sumergidas en aceite.
Un caso especial es la albahaca, que puede oscurecerse cuando permanece demasiado tiempo en el refrigerador. Una alternativa es mantenerla a temperatura ambiente dentro de un vaso o frasco con agua, evitando que reciba directamente los rayos del sol.
“Ahora ya conoces algunos trucos que te pueden ayudar a conservar tus hierbas de olor de la mejor manera.”
